Por qué el argumento moral para la noviolencia importa

Este artículo, escrito por Kazu Haga,  se publicó el 5 de mayo de 2017 en la web de Waging Nonviolence y lo he traducido con la ayuda de Google Translate.


Cuando la gente habla de la noviolencia en el contexto del cambio social, suele hablar de organización noviolenta, acción directa noviolenta, resistencia civil noviolenta; arenas donde la palabra “noviolencia” es sólo un adjetivo que describe la ausencia de violencia física dentro de un conjunto de tácticas y estrategias. La filosofía de la noviolencia y la cuestión moral de la violencia a menudo se consideran demasiado complicadas o farragosas, incluso por quienes creen que es un principio.

El movimiento por los derechos civiles fue liderado en gran parte por líderes que creían en la noviolencia como un imperativo moral. No sólo fue lo más efectivo, sino también lo correcto. Mientras Martin Luther King Jr. y sus aliados más cercanos se aferraban a esta creencia, algunos otros líderes del movimiento, así como la gran mayoría de las personas que se movilizaron por el movimiento, sólo entendieron la noviolencia como una estrategia.

La mayoría de los movimientos en los que he participado, incluso aquellos que tenían una estricta política de noviolencia, tienden a alejarse de la cuestión moral, posiblemente por temor a ahuyentar a posibles participantes.

Y lo entiendo. Sostener el argumento de que la noviolencia debe ser vista como una forma de vida es mucho más difícil de vender que convencer a la gente de que es la estrategia más eficaz para lograr una meta. Convencer a las personas para que permanezcan noviolentas durante una manifestación es mucho más fácil que convencer a la gente para ver cómo practicar la noviolencia en todas las áreas de su vida.

Nos encontramos en un momento urgente de la historia. Desde el cambio climático hasta la agenda de Trump, no podemos permitirnos el lujo de esperar hasta mañana. Necesitamos un movimiento hoy. Así que quizás tratar de sostener el argumento moral no es lo más estratégico.

Pero King nos enseñó que nunca es el momento equivocado para hacer lo correcto. Y así, creo que es el momento adecuado para sostener el argumento de que la violencia en sí, es nuestro mayor enemigo.

Honrando la violencia

Sostener el argumento moral de la noviolencia no significa lanzar un juicio moral sobre aquellos que usan o defienden la violencia, especialmente como un medio de autodefensa.

Como defensor de la noviolencia, he aprendido mucho de gentes como las del Partido de las Panteras Negras, los Zapatistas, los Diáconos para la Defensa y los anarquistas en la Guerra Civil Española, entre otros. Sus luchas y sacrificios nunca deben ser subestimados, ni debemos ignorar las muchas lecciones de sus movimientos.

Tampoco debemos juzgar a los que han usado la violencia para defenderse en las relaciones interpersonales: relaciones abusivas, robos, asaltos, etc. Si la gente sentía que eso era su único medio de protegerse, yo sólo rezo para que les saliera bien.

Finalmente, necesitamos reconocer los niveles extremos de violencia en los que muchas personas nacen debido a la injusticia sistémica. Colocamos a la gente en generaciones de pobreza e invertimos en una cultura de violencia y luego los juzgamos por reaccionar con violencia. Por más inarticulados que sean, incluso los disturbios suelen ser un grito de paz de un pueblo que nunca la ha tenido.

Así, la violencia puede ser una herramienta eficaz para protegerse a sí misma y a los demás contra una amenaza, y puede ser usada para expresar la indignación por la injusticia. Hay un gran valor en ambas.

Sin embargo, la violencia también está limitada de una manera muy importante, y es que la violencia nunca puede crear relaciones.

La violencia nunca puede acercarte a la reconciliación, aproximarte a la “amada comunidad” de King, el mundo reconciliado con justicia para todas las personas. Y esa es quizás la diferencia más significativa entre un enfoque basado en principios noviolentos y un enfoque que utiliza la violencia o la noviolencia de forma estrictamente estratégica. Los objetivos son diferentes.

Resolución vs. reconciliación

En los movimientos que son violentos o simplemente usan tácticas noviolentas, el objetivo es la victoria, donde la victoria se define como “tu” gente golpeando a “esa” gente para vencer en tus luchas. La victoria es sobre tus oponentes. Pero en un enfoque basado en principios, no hay victoria hasta que te hayas ganado a tus oponentes.

En un enfoque noviolento de principios, el objetivo es siempre la reconciliación y los pasos hacia la comunidad amada. El objetivo es siempre construir y fortalecer relaciones y unir a personas y comunidades, no separarlas. Si no somos capaces de encontrar maneras de unir a las comunidades, siempre tendremos separación, violencia e injusticia.

Incluso si eres capaz de lograr victorias a corto plazo, si las relaciones entre las personas se dañan en el conflicto y estáis más lejos la una de la otra como resultado, entonces no es una victoria en absoluto. Si sólo tus tácticas son noviolentas y no tu cosmovisión, cualquier problema en el que estés trabajando podría resolverse, pero las relaciones no se repararán.

Fue un equipo de entrenadores de la noviolencia de King encarcelados en la prisión de Soledad los que me enseñaron esto durante una conversación que tuvimos sobre la diferencia entre la resolución de conflictos y la reconciliación de conflictos.

La resolución de conflictos tiene que ver con la solución de problemas. La reconciliación de conflictos consiste en reparar las relaciones. Resolver un problema trabaja sobre la mente, se trata de políticas, estructuras, leyes, las causas de la violencia. Conciliar una relación trabaja sobre el corazón, se trata de la gente, las historias, la Historia: el impacto humano de la violencia.

Los niveles de violencia hoy en día son tan elevados que habrá momentos en que los movimientos necesitarán usar tácticas noviolentas asertivas y militantes para detener el daño inmediato y exigir el cambio.

Como dice Marshall Rosenberg, el fundador de la comunicación no violenta, necesitamos “usar la cantidad mínima de fuerza necesaria para detener el daño inmediato”. Y nunca nos paramos a pensar cuánto es la “cantidad mínima”.

Este es el reino de las estrategias y tácticas noviolentas como la no cooperación y la desobediencia civil. Tácticas que podrían detener la construcción de un oleoducto, aprobar leyes de protección de los votantes o incluso llevar a una revolución política.

Pero si nos detenemos allí, las relaciones entre las comunidades todavía estarán divididas, y todavía podría haber miedo, desconfianza y resentimiento. Si las relaciones humanas no se curan, el conflicto volverá a surgir en alguna otra cuestión. Cualquier paz obtenida a través de la revolución política, pero no de una revolución de las relaciones, es de corta duración.

La reconciliación es lo que exige un enfoque basado en principios no violentos.

La necesidad de sanar

La naturaleza misma de la violencia es injusta. Como ha dicho el reverendo James Lawson, uno de los principales instructores del movimiento por los derechos civiles, “la violencia tiene una dinámica muy simple. Te hago sufrir más de lo que yo sufro. Te hago sufrir hasta que lloras, tío”. Es la propia idea de que podemos usar la fuerza, el miedo y la intimidación para conseguir lo que queremos lo que se convierte en nuestro enemigo.

Porque la violencia duele, y punto.

Todos sabemos eso. Todos lo hemos experimentado: física, emocional y espiritual. Duele ser golpeado, pero duele más sentirse abandonado, solo, avergonzado, desesperanzado, desesperado, indigno, asustado, utilizado. Y con demasiada frecuencia nos hacen sentir esto las personas de nuestra propia familia, de nuestros propios movimientos, de nuestras propias comunidades.

Estar comprometidas con un enfoque basado en los principios de la noviolencia nos obliga a mirar el dolor que llevamos nosotras mismas, y el dolor que nos infligimos unas a otras dentro de nuestras comunidades. Es fácil señalar con el dedo y decir que la violencia está “allá”.

He hablado con demasiadas personas que compartieron que los traumas que llevan no fueron más que reactivados y empeorados por la violencia que presenciaron dentro de los movimientos. Cuando decimos que estamos comprometidos con la noviolencia, no sólo estamos diciendo que queremos detener la violencia “allá” que “esas personas” están cometiendo. También tratamos de trabajar en las formas en que nosotras mismas perpetuamos el daño como resultado de nuestros propios traumas no sanados. Estamos trabajando para sanarnos a nosotras mismas tanto como a cualquiera que percibamos como nuestros enemigos. Estamos trabajando para cambiar la forma en que nos relacionamos entre nosotras en nuestras propias comunidades, tanto como estamos trabajando para cambiar cualquier política.

Si usted vive en una comunidad empobrecida o si trabaja en la aplicación de la ley y su trabajo es deshumanizar a la gente todo el día, no somos una sociedad sana. Duele ser testigo de la violencia, duele experimentar violencia, y duele infligir violencia. Cada uno de estos dolores causa traumas.

Sí, tenemos que luchar. Pero sólo para que podamos crear espacios para sanar y construir.

Comunidad amada

“Estamos atrapadas en una red ineludible de reciprocidad, atadas en una sola prenda de destino”, escribió King en su Carta desde una cárcel de Birmingham. “Lo que afecta a uno directamente, afecta a todos indirectamente.”

Esta verdad universal aparece en muchas culturas y tradiciones de todo el mundo. Los pueblos aborígenes de Australia nos enseñan: “Si has venido aquí para ayudarme, estás perdiendo el tiempo. Pero si has venido porque tu liberación está ligada a la mía, entonces trabajemos juntos”.

Esa es la visión de la comunidad amada. Un mundo donde reconocemos nuestra interdependencia – nuestro “inter-ser”, como dice el maestro budista Thich Nhat Hanh.

Mi liberación está ligada a la suya. Ése es un concepto hermoso, y una cita popular en muchos círculos progresistas. Pero, ¿hasta qué punto lo creemos realmente? ¿Está nuestra liberación ligada a la liberación de unas y no de otras? ¿Qué hay de las personas que votaron por Donald Trump o personas que nos han herido personalmente? ¿Quién dibuja esa línea? ¿Alguna gente se queda fuera de la “red de reciprocidad” de la que hablaba King?

¿Como te imaginas el trabajar juntas para “liberar” a quienes cometen daño? ¿Qué significa reconocer que ser oprimida daña, pero ser opresora también destruye tu alma? Los privilegios de ser una persona opresora no te eximen de la violencia que se interioriza cuando haces daño a alguien.

En la comunidad amada no se trata de amar a las personas que son fáciles de amar. Se trata de cultivar el “ágape” – una palabra griega para designar el amor incondicional para toda la humanidad, incluyendo a aquellos que son difíciles de amar.

King dijo que el movimiento por los derechos civiles era un movimiento para los cuerpos de los negros y las almas de los blancos. Él reconoció que ser un supremacista blanco destruye tu alma. Tener tantos  prejuicios y odio en tu corazón es un acto de violencia que te haces a ti mismo, y parte de la meta del movimiento era ayudarles. Para traerles de vuelta a la red de mutualidad y recordarles que son parte de la comunidad amada.

Porque nuestra liberación depende de ello.

Fe en la gente

El núcleo de la teoría de la no violencia para mí se ha convertido en una fe inquebrantable en la naturaleza de la humanidad; que en nuestro corazón somos una especie que quiere vivir en paz y quiere estar en servicio y relación; que tenemos la resiliencia para sanar, no importa lo heridos que estemos, y tenemos la capacidad de transformarnos, no importa cuánto daño hemos causado.

Nos preguntaban todo el tiempo en nuestros talleres, “bueno, ¿no es la violencia simplemente parte de la naturaleza humana?” Y me esforzaba en responder porque era difícil de argumentar. Siempre ha sido parte de nuestra historia.

Con posterioridad, hace varios años, conocí a Paul Chappell, un graduado de West Point convertido en activista por la paz. Durante su presentación en una conferencia, dijo que cada estudio que se ha llevado a cabo sobre este tema, muestra que la violencia es traumática. Puede causar TEPT (Trastorno de Estrés PostTraumático), depresión, ansiedad y daño permanente a nuestro cerebro. Y sin embargo, ninguna persona ha sido traumatizada por un acto de amor.

A continuación preguntó: “si la violencia es parte de nuestra naturaleza, entonces ¿por qué cortocircuita nuestro cerebro?” ¿No deberíamos ser capaces de participar de ella y evitar que cause un daño permanente?

Eso para él era evidencia de que la violencia no está en nuestra naturaleza, que en lo más hondo de la naturaleza humana están las cosas que nos realizan como personas: amor, gozo, comunidad, paz.

Y eso es lo que necesitamos hoy: una creencia determinada y obstinada en la bondad de la gente. Necesitamos las tácticas feroces de la noviolencia para detener el daño inmediato, y los principios de la noviolencia para transformar el dolor. Sin uno u otro, siempre vamos a estar con el pie en el acelerador luchando contra la próxima injusticia o abordando el siguiente daño.

He sido muy privilegiado en mi vida. He llegado a ver tanta gente transformada a partir de las circunstancias más violentas, que ha podido ser más fácil para mí tener fe en la gente. Considero un gran  honor poder trabajar con las comunidades encarceladas. Todos los días aprendo de personas que han sobrevivido tanta violencia y en muchos casos han infligido tanto daño, y sin embargo, se han transformado para convertirse en algunos de los mejores pacificadores que he conocido. Mantiene mi fe en la resiliencia de la gente y en lo más profundo de la naturaleza humana.

Y si puedo tener fe en su naturaleza y su capacidad de transformar, ¿por qué no la van a tener los guardias de la prisión? ¿Por qué no el político que aprobó las leyes que llenan la prisión? ¿O el cabildero corporativo que impulsó esa legislación? ¿O el votante conservador que puso a esos legisladores en el cargo?

Puede tardar siete generaciones, pero si no estamos trabajando para un mundo que funcione para todas nosotras, entonces, ¿para qué estamos trabajando exactamente? Si estamos trabajando para cambiar las leyes y las políticas, pero los corazones y las mentes de la gente siguen siendo corruptas y todavía nos vemos mutuamente como “los otros”, ¿conoceremos alguna vez la paz?

Necesitamos una verdadera revolución noviolenta, no sólo de sistemas y políticas, sino también de cosmovisiones y relaciones. Necesitamos entender que la gente nunca es el enemigo, que la violencia y la injusticia misma es lo que necesitamos derrotar, y que el objetivo de cada conflicto debe ser la reconciliación.

Cada conflicto que enfrentamos tiene que ser visto como una oportunidad para fortalecer el entendimiento entre los miembros de una gran familia Humana que han crecido tan lejos que han olvidado su dependencia el uno del otro.

Es por eso que necesitamos un enfoque noviolento de principios para los males de la sociedad. Porque no son sólo leyes y sistemas los que nos han envenenado. Es una visión del mundo que nos ha hecho olvidar que nuestra liberación está ligada a la liberación de todas las personas.

Y sólo un enfoque holístico noviolento -que involucre tanto estrategias como principios- puede reunir la fuerza para detener el avance de la injusticia mientras atrae a las comunidades hacia la reconciliación.

De la democracia a la noviolencia

Como estudioso de la noviolencia, Gene Sharp y el Instituto Albert Einstein han ocupado un lugar preeminente en mi entusiasmo por la noviolencia. Sin embargo, cuando estaba leyendo su libro “De la dictadura a la democracia”, publicado por primera vez en 1993 y luego traducido a más de 20 idiomas y utilizado como manual de consulta en varias oleadas de revoluciones noviolentas (Primavera Árabe, Revoluciones de colores, etc.), no podía dejar de preguntarme por qué el libro acababa en la democracia como si esa fuera la solución a los problemas de las sociedades. Quizás para una sociedad que vive bajo una dictadura visible, la democracia sea un fin satisfactorio, pero para los que vivimos en una democracia que sentimos como una dictadura, no es nada atractivo volver a la democracia. No obstante, me parecía un manual válido por su compromiso con la noviolencia y su lista de tácticas noviolentas.

Por eso, cuando comencé a leer artículos sobre noviolencia por parte de la oposición a Nicolás Maduro, en los que se hablaba de recuperar la democracia en Venezuela, pensé, ¿por qué la oposición utiliza la noviolencia en un país democrático para instaurar una democracia? ¿Por qué no dirigen sus esfuerzos a instaurar una sociedad noviolenta?

Investigando un poco más, encontré una serie de vínculos entre Gene Sharp y la CIA y otras organizaciones estadounidenses de derechas que han financiado muchos cambios de gobierno y entrenado a gente en las tácticas descritas por Gene Sharp. Curiosamente, todas estas revoluciones: Túnez, Libia, Egipto, Ukrania, Yugoslavia, … se han dado en países no alineados con los EE.UU. y con gobiernos más o menos de izquierdas.

Demasiadas coincidencias.

Ahora entiendo por qué Gene Sharp se paró en la democracia: no era capaz de creer en la práctica del Satyagraha de Gandhi. Como siempre ocurre con los occidentales, tomó las ideas que le interesaban de una filosofía oriental riquísima y poderosísima y la descafeinó para hacerla servir a los intereses de quienes le pagaban. No quiso ni oír hablar de amor, de verdad, de no causar daño. Como ha ocurrido con el Budismo, el Yoga o el Tantra: se quedó con las posturas, con lo visible y le cambió el nombre: de noviolencia pasó a llamarle noviolencia pragmática.

Es por esto que propongo escribir un libro que supere al de Gene Sharp y que se titule: “De la democracia a la noviolencia” y que guíe a los pueblos para transformar sus sociedades hacia la noviolencia.

Invitación para iniciar un debate sobre la transformación a pueblo noviolento

Tras la experiencia acumulada durante casi un año debatiendo y dialogando sobre noviolencia, proponemos ahora una acción noviolenta de persona a persona para iniciar un diálogo más amplio. Se trata de elegir a una persona de confianza y hacerle esta invitación.

Estoy decidido a comenzar la transformación de este pueblo a la noviolencia de forma noviolenta y me gustaría que lo hicieras conmigo.

¿Qué te ha respondido?

  • No tengo tiempo
  • No me interesa
  • No creo que se pueda
  • La violencia es necesaria
  • ….

Haznos llegar la respuesta. Subscríbete a la lista de correo y entre tod@s vemos la mejor forma de responder, de forma noviolenta.

Seguimos redactando el borrador de Constitución noviolenta mediante una lista de correo

Tras varios meses redactando el borrador de Constitución noviolenta utilizando la aplicación Telegram de nuestros móviles, nos hemos dado cuenta de que no era muy operativo, así que hemos creado una lista de discusión típica para usar nuestros correos electrónicos. Para apuntarte a esta lista, no tienes más que enviar un correo, sin importar su contenido, a la dirección siguiente:

escribes pueblo, y luego un guión medio, como este -, sin espacios ni nada, luego join, que significa unirse, luego la arroba y finalmente noviolento.es

Noticias noviolentas abril 2017

 
Si la Unión Soviética fue el mayor ejemplo del siglo XX de un régimen que usó la propaganda y el control de la información para controlar y contener a su ciudadanía, el centenario de la Revolución Bolchevique es un momento importante para apreciar como se produjo también una contracorriente en las bases de la sociedad civil de Moscú y Leningrado. Las disidentes podrían haber presentado su propia propaganda, publicando a bombo y platillo la persecución y convirtiendo aquel rico vocabulario de “hooligans” y “elementos anti sociales” en amargas diatribas contra el estado en sí. Pero no lo hicieron. En cambio, eligieron comunicarlo tan desapasionada y clínicamente como les fue posible. Alcanzaron lo que se podría llamar “objetividad “. En su compromiso meticuloso de hacer responsable a la Unión Soviética ante sus propias leyes y tratados internacionales, “Una crónica de acontecimientos actuales” representó también el renacer de la sociedad civil.

Explicación de la campaña “Constitución noviolenta de un pueblo noviolento”

Algunas personas de Santomera, Molina de Segura, Bullas y la Huerta de Murcia estamos redactando unos documentos a los que denominamos Constitución noviolenta de cada uno de esos pueblos. Hemos comenzado de una manera informal y muy lentamente y sin tener siquiera claro en qué consisten estos documentos. Tras unos meses dándole vueltas a la idea y habiendo redactado ya algunos artículos, es el momento de aclarar un poco en qué consiste esta campaña.

Constitución

El documento lo hemos llamado Constitución ya que su objetivo es constituir de nuevo cada uno de estos pueblos, pero esta vez de una forma radicalmente distinta: sin violencia.

Cualquier persona puede participar en la redacción del documento, de hecho, cuanta más gente participe, más rico será y más legitimidad tendrá en el propio pueblo. No obstante, el documento no tiene ninguna validez jurídica ni aspira a ello, ni es un texto revelado que requiera veneración; es simplemente un documento donde se recogerán todas las ideas que se nos ocurran para transformar cada pueblo en un pueblo noviolento.

Noviolenta

La noviolencia que nos interesa para esta campaña es la llamada noviolencia pragmática o acción noviolenta por ser una ideología política para el cambio social y que contraponemos a la noviolencia como filosofía de vida que es más bien un estilo de vida en el que se renuncia a cualquier tipo de violencia. Por lo tanto, cuando hablamos de constitución noviolenta y de pueblos noviolentos, estamos hablando de utilizar una serie de estrategias y tácticas que se ha utilizado satisfactoriamente numerosos pueblos a lo largo de la historia reciente para resistir un ataque o para cambiar un régimen opresor.

Pueblo

Las campañas se han separado por pueblos por muchas razones:

  • En un pueblo la gente coincide de forma natural, puede reunirse y actuar con facilidad ya que tienen a la mano los recursos que necesitan y a la gente con la que van a actuar.
  • Los recursos de un pueblo son inmensos: población, naturaleza circundante, asociaciones (de vecin@s, de jóvenes, de mayores, deportivas, de consumo, etc.), empresas, ayuntamiento, policía, escuelas, centros de salud y hospitales, teatros, parques, jardines, plazas, suministros de agua y luz, saneamiento, trabajo, iglesias, centros sociales, mezquitas, inmigrantes y un largo etcétera.
  • La Constitución Española de 1978 concede cierta autonomía a las administraciones locales, pudiendo legislar a nivel local y pudiendo recibir financiación del resto de administraciones y de Europa.
  • La mayoría de acciones noviolentas requieren de mucha gente para salir adelante con éxito y es más fácil que se una gente de un pueblo para defender una causa que afecte al pueblo en su conjunto.

Noviolento

Se repite otra vez la palabra y el concepto noviolento para recalcar que la noviolencia es tanto un método como un fin. No es posible constituir un pueblo noviolento por medios violentos.

En un artículo anterior explicábamos los pasos probables para transformar un pueblo en noviolento siguiendo esta campaña. Estamos aún en el primer paso, donde la gente participa más por curiosidad que por convicción. Pero aunque lentamente, seguimos hablando sobre violencia y noviolencia, y seguimos añadiendo artículos a la constitución.

 

Quiero transformar contigo nuestro pueblo en noviolento

He leído el discurso emotivo para transformar el mundo a la noviolencia y he pensado en que me gustaría vivir en ese mundo contigo. He leído el  borrador de Constitución noviolenta de pueblo noviolento y he pensado en ti para comenzar a ponerla en marcha.

Porque somos afines, porque somos amig@s, porque te amo. Porque sé que sólo no puedo ser noviolento, pero contigo sí. No me importa lo que tardemos en conseguirlo ni si llegaremos a verlo, me reconforta saber que tú y yo estamos apoyándonos mutuamente para transformar esta sociedad y que esto nos va a transformar.

Y no somos sólo tú y yo, porque tú y yo solo somos dos, pero con uno más cada uno somos cuatro y cuando nos vengamos a dar cuenta, seremos miles.

Pasito a pasito. Leamos los artículos y veamos los que podemos practicar. Veamos nuestras dificultades y éxitos y compartámoslas con otras personas. Cada vez que pongamos en práctica uno de los artículos, estaremos más cerca de vivir en ese mundo noviolento que quiero compartir contigo.

Te amo.

 

Discurso emotivo para transformar el mundo a la noviolencia

Tras leer unos cuantos libros sobre la noviolencia y numerosos artículos en Internet me he convertido en un entusiasta de la noviolencia, y como al Quijote, se me ha secado el cerebro y creo que es posible transformar este mundo en un mundo noviolento. El problema es que no sé escribir un discurso emotivo para comenzar esta transformación.

En un primer párrafo debería hablar de que vivimos en un mundo violento y enumerar una larga retahíla de ejemplos: guerras, contaminación, refugiados, terrorismo, violencia de género, … y quizás valerme de un hecho trágico que aún perdure en nuestro imaginario colectivo para tratar de impactarte o sensibilizarte. Pero no soy capaz. Por más que lo intento, no consigo escribir ese discurso enardecedor que sea capaz de movilizarte. Desisto, lo dejo para otras escritoras o escritores más capaces.

En el siguiente párrafo debería hablar de lo sorprendente que me resulta que nadie haga nada y generalizar, así, a lo bruto: “nadie hace nada”, incluso preguntarme de forma retórica: “¿pero es que nadie hace nada?” Pero no soy capaz porque no creo que sea verdad. Veo a mucha gente haciendo muchas cosas, encuentro mucha información, incluso de agencias oficiales, que presentan la violencia en este mundo de forma rigurosa e incluso hacen cábalas sobre cómo evitarla.

Finalmente, en un último párrafo, debería presentar una idea para acabar con la violencia en el mundo.

Afortunadamente, eso sí que soy capaz de hacerlo. La idea se llama “Constitución de pueblos noviolentos”. Desde hace unos meses, varios grupos de personas, en Santomera, Molina de Segura, Bullas y la Huerta de Murcia hemos estado redactando un borrador de constitución de pueblo noviolento. Puedes leerla en el artículo correspondiente en la wiki: Constitución noviolenta.

La idea es muy sencilla. Para constituir un Estado se utiliza una Constitución y parece que funciona y a la gente le parece una buena idea. Por lo tanto, redactemos Constituciones para constituir pueblos noviolentos y pongámoslas en práctica.

¿Que cómo se pone en práctica? Pues como todo, poco a poco, pasico a pasico.

Primer paso.

Lee la constitución, sóla o en grupo. Piensa sobre los artículos, complétalos, discútelos, ponlos a prueba. Esta constitución es flexible, se puede modificar constantemente, se puede adaptar a cada pueblo, se pueden añadir y quitar artículos. La única condición es que todo se haga de forma noviolenta.

Segundo paso.

Comienza a ponerla en práctica. Pero no lo hagas tú sola o solo, transformar un pueblo a la noviolencia no es tarea fácil. Búscate a alguien de confianza. Formar parte de un pueblo noviolento no se puede forzar, sólo se puede invitar. Si invitas a las personas a las que amas, o con las que más confianza tienes, o a las que te une una gran amistad o quieres tenerla, añadirás miembros al pueblo de forma noviolenta. Si una persona te contesta que no tiene tiempo, o no le interesa, no te desanimes, piensa que no tienes la suficiente confianza o influencia sobre ella. Otra persona la tendrá.

Tercer paso.

Recoged las experiencias, los éxitos y los fracasos y añadidlos a la Constitución. Otros grupos se pueden beneficiar de vuestras experiencias satisfactorias y os pueden ayudar en vuestras dificultades. Recordad, no se obliga a nadie a nada.

Cuarto paso.

Mi imaginación no da para más. No sé cómo se pasará de estos pequeños grupos a grupos más grandes hasta llegar al pueblo completo, ni me interesa imaginarlo. Ya llegaremos ahí y ya veremos cómo se hace. Eso sí, recuerda que siempre será de forma noviolenta.

Éxito de la noviolencia en Bielorrusia

En mi última entrada recogía una serie de noticias sobre movilizaciones noviolentas en marzo de 2017 por todo el mundo. Una de ellas se refería a unas protestas masivas en Biolorrusia contra un impuesto a los “parásitos sociales”. Pues bien, la siguiente noticia nos informa de que las protestas han conseguido su objetivo:

Bielorrusia suspende el controvertido “impuesto al parásito” tras las protestas

Siguiendo una ola de protestas que se extendieron por el país contra la “ley contra los parásitos sociales”, el presidente bielorruso, Alexander LUkashenko declaró que el impuesto sobre los desempleados y desempleadas no se impondría este año. Lukashenko lleva en el poder desde 1994 y esta decisión es una rara concesión. El país está en el tercer año de una grave recesión económica y el sueldo medio ha caído desde un máximo histórico de 620$ en 2014 a 380$ al comenzar este año…

Noticias noviolentas marzo 2017

Honduras: Protestas para marcar el aniversario del asesinato de Berta Cáceres

Cientos de hondureños y hondureñas indígenas tomaron las calles para marcar el primer aniversario del asesinato de la líder ambientalista Berta Cáceres. La multitud de unas 600 personas, que incluía trabajadoras/es, vencinos/as y mujeres y activistas por los derechos, cantaban “¡Larga vida a Berta. La lucha continúa!” Antes del asesinato, Cáceres se opuso a los planes de la empresa Desarrollos Energéticos para construir una presa hidroeléctrica en un río del que dependían comunidades indígenas.

Palestina: Niñas y niños se reúnen en un distrito de Jerusalén para protestar por el cierre de un colegio

Tras el cierre de su colegio por parte de las autoridades israelíes hace más de dos semanas bajo la acusación de “incitación” en sus materiales educativos, los y las estudiantes de al-Nukhba (una escuela infantil en Sur Bahir, una ciudad en la ocupada Jerusalén del Este), se concentraron en el patio del distrito de la Jerusalén israelí para asistir a clase y protestar por la decisión de cerrar el colegio. Las niñas y niños recibieron la clase sentados en círculo sobre el suelo y alzaron pancartas con consignas escritas en árabe, inglés y hebreo.

Argentina: Huelga de miles de profesoras/es para pedir incrementos salariales en medio de la inflación

Miles de profesoras y profesores se lanzaron a las calles de Buenos Aires esta semana como parte de una huelga nacional de dos días, retrasando el primer día de clase de millones de niños y niñas. La huelga se produjo tras el fracaso de sindicatos y gobiernos provinciales para llegar a un acuerdo sobre los salarios: el profesorado reclamaba subidas salariales para compensar por el 40% de inflación en la economía del país durante 2016. La huelga representa un reto para el presidente Mauricio Macri quien intenta promulgar una agenda de reformas económicas favorables al mercado.
Decenas de miles de manifestantes surcoreanos/as asistieron a mítines de oposición mientras las juezas y jueces se preparan para dictaminar la sentencia sobre la destitución del presidente Park Geun-hye. El presidente, de 65 años es acusado de conspiración con su amiga para extraer casi 70 millones de dólares de empresas locales. El mayor mítin contra Park incluyó cánticos con el lema “¡Tribunal Constitucional, destitiye a Park inmediatamente!”. Algunas manzanas más allá, una manifestación más reducida instó a los/las militares a “alzarse” y desmantelar el parlamento.
Más de mil manifestantes salieron a Brest recientemente para protestar contra una ley sobre “parasitismo social”. La ley, reminiscente de la legislación de la era soviética, imponía un impuesto especial equivalente a más de 200$ a los y las bielorrusas que trabajan menos de la mitad del año y no se apuntan a las oficinas de empleo del país. La multitud avanzó a través de las calles del centro de Brest realizando cánticos para que el presidente Alyaksandr Lukashenka “se marche”.