Curso de gramática: de chacal a jirafa: la culpa (2)

Ayer dañé a mi mejor amigo. Hice algo espontáneo que le produjo una dolorosa tristeza y un sentimiento de desconexión conmigo.

Me sentí culpable, a pesar de que en la primera parte de esta serie de artículos, expliqué que la culpa no es un sentimiento.

Sentí una enorme presión en el estómago que a duras penas conseguía aliviar tumbándome en el sofá, poniéndome la mano sobre la barriga y respirando profundamente. Mi mente comenzó a imaginar todas las posibles formas en las que mi amigo estaría sufriendo por mi culpa y las catastróficas consecuencias que mi acción iba a tener sobre nuestra relación. Cuanta más rienda suelta daba a mi mente, más intensa era la angustia en mi estómago.

Cuando estuve algo más relajado, le escribí un correo electrónico pidiéndole perdón, justificando mi acción declarándole una parte de mí soberbia que no controlaba, diciéndole que lo sentía y acabé manifestándole que para que no se repitiera algo así, no volvería a expresar más mi opinión.

Me tumbé otra vez en el sofá, respirando profundamente, ahora con la inquietud de si mi correo electrónico serviría para mejorar o empeorar las cosas y el agudo pinchazo del estómago apareció con más fuerza.

Me levanté y salí a la calle, bajo un sol de justicia, a ver si encontraba una jirafa que me diera algo de empatía:

Jirafa: ¿Cómo te sientes?

Yo: Fatal, me siento culpable.

Jirafa: Perdona, eso no lo reconozco como sentimiento. ¿Qué sientes físicamente en el cuerpo?

Yo: No consigo relajarme, tengo el nervio metido en el estómago y apenas puedo respirar.

Jirafa: ¿Qué debería ocurrir para que esa sensación acabase?

Yo: Ojalá me contestara al email y me dijera que lo que hice no había sido para tanto y que no me preocupara, que ya se le había pasado.

Jirafa: ¿Te gustaría que él no estuviera sufriendo ahora mismo?

Yo: Sí, lo que más pena me produce es el dolor que le he causado. Me gustaría hacer algo para que su dolor desapareciera, pero temo que cualquier cosa que haga puede acrecentar su dolor.

Cuando daño a alguien, lo que más pena me causa es imaginar el dolor de la otra persona y para acabar con mi sufrimiento deseo que la otra persona deje de sufrir cuanto antes. Sin embargo, esta estrategia para satisfacer mi necesidad de tranquilidad coloca toda la responsabilidad en la otra persona y puedo acabar presionándola para que olvide su dolor.

Una vez que me di cuenta de esto y acepté que mi amigo debía gestionar su dolor sin que yo me entrometiera, comencé a relajarme y a confiar en él, en nuestra amistad y en su proceso. De este modo, pude aprovechar la energía que me proporcionaba mi dolor para concentrarme más en mí, para recordar mi acción, para reconocer cómo me sentía cuando hice lo que hice y para detectar las necesidades que me llevaron a actuar así con mi amigo. Pude entonces recordar y analizar comportamientos similares que han provocado dolor en otras ocasiones y diseñar estrategias para cambiarlos.

Al dejar de centrarme en que mi amigo me perdonara rápidamente y, en cambio, observarme a mí mismo, conseguí atravesar mi sensación física de dolor para conectarme más profundamente conmigo mismo.

Al poco tiempo mi amigo me llamó por teléfono “en lenguaje jirafa” y tuvimos una conversación donde me expresó claramente su dolor por mi acción y por mi reacción; donde yo pude expresarle mi pesar sin culpa y donde nos sentimos aliviados y con confianza de nuevo entre nosotros.

El tercer bando en la Guerra Civil Española

El 17 de julio de 1936 se produjo un hecho en España al que algunas personas llamaron Alzamiento Nacional y otras Golpe de Estado. El Ejército de la República Española se dividió en dos: nacionales (rebeldes) y republicanos (leales). Fue el inicio de la Guerra Civil Española y nos han contado y cantado que España se dividió en dos bandos.

En agosto de 2018 más de 600 destacados oficiales retirados del Ejército firman un manifiesto en el que defienden la figura militar del general Franco. Pocos días después un miembro del Colectivo de Militares Demócratas Españoles lanza una carta de respuesta donde se enfrenta a los militares que firmaron el manifiesto y les acusa de enaltecimiento del terrorismo. Parece que de nuevo la guerra está servida y se vuelven a vislumbrar dos bandos en el ejército. ¿Será esto el inicio de algo histórico?

Espero que sí. Espero que sirva para impulsar un tercer bando civil que se enfrente de forma noviolenta a los sempiternos dos bandos militares.

Este tercer bando ya existía en 1936, pues desde finales del siglo XIX había una gran oposición a la aventura imperialista en Marruecos desde organizaciones cristianas, obreras y anarquistas. El éxito más rotundo fue la firma de un manifiesto de no participación en la Primera Guerra Mundial firmado por un millón de trabajores/as que influyó en la decisión de España de no participar en esa guerra. En 1936 se creó la Liga Hispánica contra la Guerra, sección española de la Internacional de Resistentes contra la Guerra (WRI) fundada en Holanda en 1921 con el siguiente lema:

“La guerra es un crimen contra la humanidad. Por ello me comprometo a no apoyar ningún tipo de guerra, y a luchar por la eliminación de todas sus causas.”

Sus fundadores conocían perfectamente el concepto de resistencia noviolenta y el trabajo de Gandhi en Sudáfrica. Gandhi, a su vez, se inspiró profundamente en los movimientos feministas del siglo XIX en torno a la reivindicación del voto de la mujer: sufragistas y sufraguettes, que a su vez se habían inspirado en los métodos de resistencia noviolenta que habían aprendido en el movimiento anti-esclavista. Fruto de todas estas experiencias, la noviolencia cuenta con un amplio abanico de tácticas y estrategias de resistencia: creación de alianzas, ligas y partidos nacionales e internacionales, desobediencia civil, campañas de boycot a los impuestos, manifestaciones, huelgas de hambre, entrenamiento en el arte marcial jiu-jitsu, campañas de vigilancia, mítines, reuniones en plazas, recogidas de firmas, cartas abiertas a gobernantes, marchas, acción directa, etc.

Pero los movimientos antimilitaristas no sirven de mucho cuando la guerra está a punto de comenzar. Haya uno o dos bandos en España, esté el ejército unido o dividido, otro general Franco que renuncie a su promesa y honor puede aparecer en cualquier momento: ya sea para intervenir en Cataluña o por la memoria y honor de Franco o por un posible ataque de Marruecos o por el terrorismo, …; tanto si se le deja actuar como si aparece un general que se le oponga, todas y todos saldremos perdiendo.

Por eso es urgente comenzar a pensar en la noviolencia en España para crear un tercer bando que se oponga a las guerras y a la militarización de la sociedad. Se han dado muchos primeros pasos, pero la idea de la noviolencia no termina de cuajar.  Se tarda años en crear estas organizaciones, pero cada día que pasa es un poco más tarde. Ha llegado el momento de tomárselo en serio y de comenzar a pensar, hablar y actuar de forma noviolenta.

He aquí una breve lista de conceptos y referencias por las que se puede comenzar:

Cómo seguir mis blogs favoritos sin necesidad de suscribirme

¿Te imaginas una herramienta que te permitiera enterarte al instante de las nuevas publicaciones de tus blogs favoritos sin tener que visitarlos y que no tuvieras que subscribirte con tu correo? ¿Y que además puedas leer exactamente el contenido de la publicación, sin publicidad, banners, aceptación de uso de cookies o políticas de privacidad? ¿Y que pudieras compartir la publicación fácilmente en las redes sociales? ¿Y que puedas utilizarla en versión para web y para móvil?

Esta herramienta existe. De hecho, estas herramientas han existido desde hace unos 20 años y han tenido épocas de mucha popularidad y otras de menor. Hoy en día, con el auge de las redes sociales parecen ser más bien una herramienta del pasado usada sólamente por frikis, sin embargo, están resurgiendo ya que solucionan dos problemas principales en nuestro uso diario de Internet:

  • Proporcionan una mayor privacidad de nuestros datos. Al no necesitar subscribirnos a los blogs, nuestro acceso es más anónimo. De hecho, si utilizamos un lector de noticias en nuestro ordenador el acceso es totalmente anónimo.
  • Reducen el tiempo que usamos para buscar y leer las publicaciones y la cantidad de información que nos llega. De este modo, nos concentramos sólo en la lectura de la información y no saturamos nuestro correo electrónico. Las publicaciones se muestran organizadas y se pueden leer una y otra vez.

Si estas herramientas son tan buenas, ¿por qué no son más populares? Creo que porque a cualquier persona (por su ego) o empresa (por los beneficios) que publica le gusta saber cuántas personas le leen o le siguen.

Hoy he probado un lector de noticias via web llamado Feedly y me ha encantado, sobre todo porque tiene un buscador de blogs por temas. El problema es que al usar una versión gratuita dentro de poco me encontraré con algún límite.

Actualización: efectivamente, la versión gratuita está limitada a 100 blogs.

Para no tener límites, me puedo instalar un lector en mi ordenador o móvil:

Además, quienes publicamos en un blog, nos liberamos de los problemas relacionados con la política de privacidad por recoger datos personales e incluso podemos llegar a ofrecer un sitio en el que no se utilicen cookies y así no tener que presentar la pancarta de aceptación de cookies.

Este blog, noviolenta.es, camina en la dirección de no tener que usar siquiera las cookies, de no tener subscriptoras de las publicaciones y por lo tanto no  recoger ningún dato personal de las visitantes. A veces es gratificante saber cuánta gente ha leído un artículo, pero para mí, lo más importante es vuestra privacidad.

 

 

 

Relacionan un tipo de leucemia infantil con la falta de infecciones en la infancia

Las casas modernas y limpias, las toallitas antisépticas y el deseo comprensible de proteger a los bebés pequeños contra cualquier infección son parte de la causa de la forma más común de cáncer infantil, concluyó un destacado experto después de más de 30 años de investigación.

La leucemia aguda infantil, dice el muy respetado profesor Mel Greaves, no tiene nada que ver con las líneas eléctricas o las estaciones de reprocesamiento de combustible nuclear. Tampoco tiene que ver con los perritos calientes y las hamburguesas ni con el mástil de la radio del Vaticano, como también se ha sugerido. Después de la mayor parte de un siglo de especulaciones, algunas de ellas con poca base científica, Greaves, que recientemente ganó la prestigiosa Royal Medal de la Royal Society, dice que el cáncer es causado por una combinación de mutaciones genéticas y una falta de infección infantil.

La mejor noticia, dice Greaves, es que es probable que el cáncer se pueda prevenir. Y parte de la respuesta podría ser asegurar que los niños menores de un año tengan contacto social con otros, posiblemente en las guarderías.

Greaves, del Instituto de Investigación del Cáncer de Londres, compiló pruebas a partir de décadas de trabajo sobre la Leucemia Linfoblástica Aguda (LLA), que afecta a uno de cada 2.000 niños. En los años 1950 y 1960, fue letal. Hoy en día, el 90% de los niños se curan, aunque el tratamiento es prolongado y tóxico y puede tener consecuencias a largo plazo.

Greaves describe un “triple golpe” que él cree que es la causa de la LLA. Uno de cada 20 niños, dice, nacen con una mutación genética que los pone en riesgo potencial. Pero estarán bien si su sistema inmunológico está configurado correctamente. Para que eso suceda, deben encontrarse con bacterias o virus benignos en su primer año de vida.

Aquellos cuyo sistema inmune no está funcionando completamente porque no han tenido un desafío temprano que enfrentar – y que luego se topan con una infección como un resfriado o gripe – pueden desarrollar una segunda mutación genética que los hará susceptibles al cáncer.

La LLA, dice, está aumentando a nivel mundial a razón de aproximadamente un 1% por año. A diferencia de la mayoría de las enfermedades, está aumentando en las poblaciones más ricas. Algo sobre nuestro estilo de vida moderno tiene que estar involucrado, razonó Greaves. “La enfermedad infecciosa está alineada con la pobreza”, dijo. “El problema no es la infección. El problema es la falta de infección “.

“Se está trabajando en una historia similar en la diabetes tipo 1, el linfoma de Hodgkin, la esclerosis múltiple y las alergias”, dice.

Las tasas de LLA son bajas o inexistentes en los países más pobres, donde las familias tienen muchos hijos y la infección cruzada es común. Una excepción es Costa Rica, que ha invertido mucho en las escuelas de medicina y su sistema de salud, y redujo el tamaño de las familias de 7.2 niños en promedio a 2.3. Ahora tienen niveles significativos de linfoma de Hodgkin, diabetes tipo 1 y LLA.

En un artículo en la revista Nature Reviews Cancer, Greaves ha recopilado la evidencia de su propio trabajo y el de colegas de todo el mundo sobre la genética, la biología celular, la inmunología, la epidemiología y la modelización animal de la leucemia infantil.

Eso incluye experimentos en ratones que han sido modificados para tener la primera mutación del gen. Aquellos que se mantuvieron en condiciones limpias y estériles y luego transferidos a un ambiente sucio desarrollaron el cáncer.

A Greaves y a otros científicos les preocupa que los padres y madres se sientan responsables del cáncer de su hijo/a, señalando que mantener a los bebés alejados de cualquier fuente de infección es un comportamiento muy normal, y que aún no siendo así, hay una cierta posibilidad de desarrollar las dos mutaciones genéticas.

Según el periódico, los factores que pueden disminuir el riesgo de un bebé son ir a una guardería infantil, tener hermanos mayores que probablemente traigan infecciones al hogar, amamantar y probablemente nacer por un parto vaginal en lugar de un parto más estéril por cesárea. Greaves dice que espera que el trabajo pueda conducir a algún tipo de vacuna o medicamento para prevenir la leucemia infantil.

Chris Bunce, profesor de biología traslacional del cáncer en la Universidad de Birmingham, calificó a Greaves como “una de las superestrellas entre los biólogos modernos del cáncer” que demostraron que la mutación temprana que pone a un niño en riesgo se produce en una célula antes del nacimiento y ahora presenta “un atractivo modelo” de la forma en que surge el cáncer.

El profesor Charles Swanton, jefe clínico de Cancer Research UK, dijo: “esta investigación arroja luz sobre cómo podría desarrollarse una forma de cáncer de sangre infantil, implicando una compleja combinación de genética y exposición temprana a gérmenes, suciedad y enfermedades”.

Pero agregó: “queremos asegurarle a los padres de un niño que tiene o ha tenido leucemia que no hay nada que sepamos que podría haberse hecho para prevenir su enfermedad”.

Fuente:  https://www.theguardian.com/society/2018/may/21/most-common-childhood-cancer-partly-caused-by-lack-of-infection

Curso de gramática: de chacal a jirafa: la culpa (1)

Cuando elijo satisfacer mi necesidad de placer sexual masturbándome ante una película porno, una vez acabada la excitación, me siento vacío y frustrado porque al elegir una película porno no estoy satisfaciendo mis necesidades de amar y respetar a todos los seres humanos.

Pero no me siento culpable.


La culpa es una compleja categoría gramatical del lenguaje chacal que engloba muchos sentimientos: tristeza, vacío, abatimiento, asco, resentimiento, miedo, … En el lenguaje jirafa, la culpa no es un sentimiento, sino una percepción de mis sentimientos enfrentados al exterior. Sentir culpa evita que asuma la responsabilidad de mis actos y además me hace sentir vulnerable ante los juicios moralistas de las demás personas.

Veamos cómo sería un diálogo típico en lenguaje chacal sobre la culpa generada por ver porno:

Chacal: Me ha parecido ver en tu móvil un vídeo porno…

Yo: Err… pues sí, aunque no me gusta el porno, de vez en cuando veo algún vídeo.

(La duda inicial indica incomodidad, pero aún así, la respuesta es sincera)

Chacal: ¿De verdad? Me quedo muerta, no me lo esperaba de ti.

(Por la forma de expresar sus sentimientos de incredulidad, abatimiento y desconfianza hacia mí, pienso que me está juzgando de forma que no aprueba mi comportamiento.)

Yo: Ya ves, es una cosa que me acompaña desde adolescente, no me puedo desembarazar de esto, el acceso es muy fácil ahora, …

(Reacciono al juicio poniendo excusas improvisadas)

Chacal: Tanto hablar de noviolencia, ¿no te parece que el porno es violento?

(Continúan los juicios sin preguntarme cómo me siento)

Yo: Claro que lo es, normalmente busco películas donde no haya violencia, pero la verdad, no las encuentro, son todas iguales.

(Me estoy sintiendo muy vulnerable y culpable. Estoy tratando de proteger mi integridad moral).

Chacal: Joder, pues no sé que decirte, ¿no te dan pena las mujeres explotadas, la dominación, …? ¡Y luego te declaras feminista!

(El tono de repulsa va en aumento, la otra persona se está situando en un plano moral superior al mío, …)

Yo: ¿Y qué puedo hacer? He intentado no verlo, pero no puedo evitarlo y menos ahora que es tan fácil acceder al porno desde cualquier dispositivo … No merezco llamarme feminista ni noviolento, esto es una lacra de la que soy incapaz de deshacerme …

(Me empequeñezco, me siento vulnerable y cada comentario me produce más dolor. Me declaro incapaz de controlarme, como si fuera una persona perversa. Mi autoestima está muy dañada.)

La conversación podría continuar indefinidamente y yo seguiría sin asumir la responsabilidad de mi acción. Prefiero sentirme culpable, dejarme juzgar, aceptar que soy malo o que hay una parte perversa en mí, al fin y al cabo, la culpa en nuestra sociedad está bien valorada.  Sin embargo, esto me hace vulnerable y me pone a merced de mi interlocutora, quien se siente legitimada para abusar de mi vulnerabilidad y entrar de este modo en un ciclo de culpa-juicio muy destructivo para nuestra relación.


Una de las características principales de la Comunicación No Violenta es que evita los juicios moralistas, que provocan excusas y culpabilidad apartando a las personas de la responsabilidad de sus actos.

Relee, por favor, la frase empática con la que comienza este artículo. Para llegar a una frase de este estilo, necesitamos traducir la conversación anterior de lenguaje chacal a lenguaje jirafa:

Jirafa: Me ha parecido ver en tu móvil un vídeo porno…

Yo: Err… pues sí, aunque no me gusta el porno, de vez en cuando veo algún vídeo.

Jirafa: Vaya, admito que me sorprende que veas porno ya que conozco tu trayectoria política.

Yo: Sí, este es un tema del que no me gusta hablar públicamente porque pienso que voy a ser criticado.

Jirafa: Es cierto, mi primera impresión ha sido negativa y quizás te haya juzgado, sin embargo me gustaría hablar contigo de este tema en profundidad y sin la intención de juzgarte. Al decir que no te gusta, imagino que no te sentirás muy bien cuando lo haces.

(Al decirme que no desea juzgarme, me siento preparado para hablar de este tema)

Yo: Efectivamente, aunque me excita, una vez que me he masturbado me siento vacío y frustrado. Vacío porque no he canalizado mi necesidad de placer para profundizar en la capacidad de mi cuerpo para el auto-placer ni para compartir este placer con otra persona. Frustrado porque no satisfago mi necesidad de amar y respetar a todas las personas, al contrario, pienso que las estoy dañando.

Jirafa: Me gustaría comprobar si he entendido la causa de tu vacío y frustración. ¿Quieres decir que tus sentimientos negativos provienen de la estrategia elegida, no del hecho de proporcionarte placer a ti mismo?.

Yo: Claro, para mí no hay nada negativo cuando me masturbo, pero sí cuando elijo ver porno.

(Al no sufrir juicios moralistas por parte de mi interlocutora, no necesito excusarme ni negar mi responsabilidad. Acepto que “elijo” satisfacer mis necesidades de la forma que lo hago y me hago responsable de mis sentimientos y mis necesidades. Mi interlocutora puede finalizar la conversación invitándome a que me haga una petición a mí mismo)

Jirafa: ¿Podrías hacerte una petición clara y honesta a ti mismo que vaya en la dirección de satisfacer tus otras necesidades y evitar esos sentimientos negativos?

Yo: Sí, voy a utilizar la Comunicación No Violenta y las redes sociales para visibilizar los efectos que el porno tiene sobre mis pensamientos, emociones, sentimientos y necesidades de forma que me vaya haciendo cada vez más consciente de los efectos negativos del porno en mi vida y en la de otras personas. Espero así hablar con otros hombres y mujeres de sexualidad y de cómo potenciar el autoconocimiento de mi cuerpo.


He elegido el tema del porno puesto que ha sido un tema tabú para mí hasta hace muy poco tiempo y el no compartirlo contribuía a mi sentimiento de vacío y soledad.

Sé que es arriesgado, en nuestra cultura, decir que veo porno y que no me siento culpable. El lenguaje jirafa es así, prefiere la asunción de la responsabilidad por las propias acciones a la culpa. ¿Serías capaz de mantener una conversación jirafa con una persona que fuma o come carne o toma drogas o ve la televisión?

Curso de gramática: de lenguaje chacal a lenguaje jirafa

Hoy me he sentado delante de un ordenador para escribir algunas ideas que quiero compartir contigo y he pasado unos cinco minutos decidiendo cómo comenzar pues me siento un poco indeciso y un pelín nervioso porque quiero expresarme de forma clara, sincera y cuidadosa ya que me gustaría que leyeras este texto con atención.

Desde niño siempre he tenido la necesidad de ampliar la gramática de forma que haya más tipos de oraciones aparte de las enunciativas, desiderativas, exclamativas, etc. Cada vez que me he encontrado en la tesitura de tener que explicar a otra persona que lo que le había dicho carecía de la más mínima intención de hacerle daño o cada vez que tenía que usar expresiones con una gran carga emotiva para transmitir mi mensaje, como “estoy tremendamente consternado”, “lo siento en lo más profundo de mi corazón”, “eres la persona más importante para mí en mi vida”,… me he sentido frustrado y me he lamentado: ¿por qué no habrá una forma de utilizar el lenguaje en la que la otra persona entienda perfectamente lo que quiero decirle?

Esta aspiración infantil se ha ido desvaneciendo conforme he ido aprendiendo que en la comunicación yo no puedo controlar cómo tú entiendes mi mensaje. Sin embargo, he aprendido gracias a la Comunicación No Violenta (CNV), que la forma en que yo me expreso y la forma en la que tú me entiendes se ven afectadas por nuestros sentimientos y necesidades. Si tú y yo ponemos un delicado interés en diferenciar los hechos, los pensamientos, los sentimientos y las necesidades en nuestra conversación y estamos dispuestas a cuidarnos, a conectarnos y a dar y ofrecer empatía, entonces estaremos utilizando el lenguaje de un nuevo modo: la comunicación empática.

Relee, por favor, la frase con la que comienza este texto y trata de identificar los hechos, mis sentimientos, mis necesidades y la petición que te hago. He utilizado este tipo de oración para comenzar este texto porque creo que hablando de esta manera vas a conectar mejor con mis sentimientos y necesidades.  A este tipo de comunicación, en el marco de la CNV se la conoce como comunicación jirafa.

Imagina que hubiera comenzado este artículo con la siguiente frase:

Nuestras relaciones cada vez van a peor porque no sabemos comunicarnos. En las escuelas nos enseñan a obedecer sin rechistar, en las familias impera la ley de la autoridad y en la sociedad los medios de comunicación nos hacen enmudecer. Pero hay un tipo de comunicación más sincera y auténtica llamada Comunicación No Violenta desarrollada por Marshall Rosenberg que cuando se practica mejora nuestra capacidad de empatizar con los demás.

¿Qué información te transmito sobre mi estado de ánimo? ¿Qué me mueve a escribir? ¿A quién me dirijo? ¿Qué te pido a ti como lectora? Al escribir de esa manera, tú no tienes elementos para responder a estas preguntas ni yo demuestro ningún interés por cómo estás recibiendo mi mensaje. Esta forma de comunicación es una forma que no me está acercando a ti y por lo tanto, difícilmente va a producir una conexión en la que ambas podamos satisfacer nuestras necesidades.

A este tipo de comunicación, en el marco de la CNV se la conoce como comunicación chacal. Y me apena constatar que a mi alrededor y en mí mismo, este tipo de comunicación chacal está muy presente.

Este artículo es la introducción de una serie de artículos sobre Comunicación No Violenta en los que voy a compartir mis esfuerzos para transformar mi comunicación chacal en comunicación jirafa. En cada artículo trataré de un elemento gramatical del lenguaje chacal y cómo se puede traducir a lenguaje jirafa.

El próximo artículo tratará sobre uno de los elementos gramaticales del lenguaje chacal utilizados con más frecuencia: la culpa.

Esperanza de pordiosero, un poema de Ric Hudgens

For one thing too much of it will make you sick. 
Garbage in garbage out. 
Which explains why the commuter sitting across from you looks so depressed. 
My counter proposal is legal in all fifty states and you don’t have to wait until nightfall. 
Just do it. 
Look for the ones who refuse to notice when you spew cynicism on their shoes. 
Listen for those who say nay only to contradict other nay sayers. 
People throw good stuff out then complain because worth is diminishing. 
Redeem what they toss. 
Feel around in the darkness. 
When you find something hold it up to the light. 
Work in packs moving without notice. 
Ignore those who measure time’s waste. 
Truth be told it’s those rich in despair who don’t know shit. 
Learn to bless especially when cursing is easy. 
We’ll keep it together so others know where to go. 
Some of us are gonna hold on. 
Forever. 
Scavenge hope.
Por un lado, demasiado te enfermará. 
Basura dentro basura fuera. 
Lo que explica por qué el trabajador que va sentado frente a ti parece tan deprimido. 
Mi contraoferta es legal en los cincuenta estados y no tienes que esperar hasta el anochecer. 
Solo hazlo. 
Busca a los que se niegan a darse cuenta cuando escupes cinismo en sus zapatos. 
Escucha a aquellos que dicen que no, solo para contradecir a otros que dicen no. 
La gente arroja cosas buenas, luego se queja porque el valor está disminuyendo. 
Canjea lo que tiran. 
Siéntete en la oscuridad. 
Cuando encuentres algo, sostenlo a la luz. 
Trabaja en paquetes moviéndose sin previo aviso. 
Ignora a quienes miden el desperdicio de tiempo. 
A decir verdad, son los ricos desesperados los que no conocen la mierda. 
Aprende a bendecir especialmente cuando la maldición es fácil. 
Lo mantendremos unido para que otros sepan a dónde ir. 
Algunos de nosotros vamos a aguantar. 
Siempre. 
Esperanza de pordiosero.

 

Por qué el argumento moral para la noviolencia importa

Este artículo, escrito por Kazu Haga,  se publicó el 5 de mayo de 2017 en la web de Waging Nonviolence y lo he traducido con la ayuda de Google Translate.


Cuando la gente habla de la noviolencia en el contexto del cambio social, suele hablar de organización noviolenta, acción directa noviolenta, resistencia civil noviolenta; arenas donde la palabra “noviolencia” es sólo un adjetivo que describe la ausencia de violencia física dentro de un conjunto de tácticas y estrategias. La filosofía de la noviolencia y la cuestión moral de la violencia a menudo se consideran demasiado complicadas o farragosas, incluso por quienes creen que es un principio.

El movimiento por los derechos civiles fue liderado en gran parte por líderes que creían en la noviolencia como un imperativo moral. No sólo fue lo más efectivo, sino también lo correcto. Mientras Martin Luther King Jr. y sus aliados más cercanos se aferraban a esta creencia, algunos otros líderes del movimiento, así como la gran mayoría de las personas que se movilizaron por el movimiento, sólo entendieron la noviolencia como una estrategia.

La mayoría de los movimientos en los que he participado, incluso aquellos que tenían una estricta política de noviolencia, tienden a alejarse de la cuestión moral, posiblemente por temor a ahuyentar a posibles participantes.

Y lo entiendo. Sostener el argumento de que la noviolencia debe ser vista como una forma de vida es mucho más difícil de vender que convencer a la gente de que es la estrategia más eficaz para lograr una meta. Convencer a las personas para que permanezcan noviolentas durante una manifestación es mucho más fácil que convencer a la gente para ver cómo practicar la noviolencia en todas las áreas de su vida.

Nos encontramos en un momento urgente de la historia. Desde el cambio climático hasta la agenda de Trump, no podemos permitirnos el lujo de esperar hasta mañana. Necesitamos un movimiento hoy. Así que quizás tratar de sostener el argumento moral no es lo más estratégico.

Pero King nos enseñó que nunca es el momento equivocado para hacer lo correcto. Y así, creo que es el momento adecuado para sostener el argumento de que la violencia en sí, es nuestro mayor enemigo.

Honrando la violencia

Sostener el argumento moral de la noviolencia no significa lanzar un juicio moral sobre aquellos que usan o defienden la violencia, especialmente como un medio de autodefensa.

Como defensor de la noviolencia, he aprendido mucho de gentes como las del Partido de las Panteras Negras, los Zapatistas, los Diáconos para la Defensa y los anarquistas en la Guerra Civil Española, entre otros. Sus luchas y sacrificios nunca deben ser subestimados, ni debemos ignorar las muchas lecciones de sus movimientos.

Tampoco debemos juzgar a los que han usado la violencia para defenderse en las relaciones interpersonales: relaciones abusivas, robos, asaltos, etc. Si la gente sentía que eso era su único medio de protegerse, yo sólo rezo para que les saliera bien.

Finalmente, necesitamos reconocer los niveles extremos de violencia en los que muchas personas nacen debido a la injusticia sistémica. Colocamos a la gente en generaciones de pobreza e invertimos en una cultura de violencia y luego los juzgamos por reaccionar con violencia. Por más inarticulados que sean, incluso los disturbios suelen ser un grito de paz de un pueblo que nunca la ha tenido.

Así, la violencia puede ser una herramienta eficaz para protegerse a sí misma y a los demás contra una amenaza, y puede ser usada para expresar la indignación por la injusticia. Hay un gran valor en ambas.

Sin embargo, la violencia también está limitada de una manera muy importante, y es que la violencia nunca puede crear relaciones.

La violencia nunca puede acercarte a la reconciliación, aproximarte a la “amada comunidad” de King, el mundo reconciliado con justicia para todas las personas. Y esa es quizás la diferencia más significativa entre un enfoque basado en principios noviolentos y un enfoque que utiliza la violencia o la noviolencia de forma estrictamente estratégica. Los objetivos son diferentes.

Resolución vs. reconciliación

En los movimientos que son violentos o simplemente usan tácticas noviolentas, el objetivo es la victoria, donde la victoria se define como “tu” gente golpeando a “esa” gente para vencer en tus luchas. La victoria es sobre tus oponentes. Pero en un enfoque basado en principios, no hay victoria hasta que te hayas ganado a tus oponentes.

En un enfoque noviolento de principios, el objetivo es siempre la reconciliación y los pasos hacia la comunidad amada. El objetivo es siempre construir y fortalecer relaciones y unir a personas y comunidades, no separarlas. Si no somos capaces de encontrar maneras de unir a las comunidades, siempre tendremos separación, violencia e injusticia.

Incluso si eres capaz de lograr victorias a corto plazo, si las relaciones entre las personas se dañan en el conflicto y estáis más lejos la una de la otra como resultado, entonces no es una victoria en absoluto. Si sólo tus tácticas son noviolentas y no tu cosmovisión, cualquier problema en el que estés trabajando podría resolverse, pero las relaciones no se repararán.

Fue un equipo de entrenadores de la noviolencia de King encarcelados en la prisión de Soledad los que me enseñaron esto durante una conversación que tuvimos sobre la diferencia entre la resolución de conflictos y la reconciliación de conflictos.

La resolución de conflictos tiene que ver con la solución de problemas. La reconciliación de conflictos consiste en reparar las relaciones. Resolver un problema trabaja sobre la mente, se trata de políticas, estructuras, leyes, las causas de la violencia. Conciliar una relación trabaja sobre el corazón, se trata de la gente, las historias, la Historia: el impacto humano de la violencia.

Los niveles de violencia hoy en día son tan elevados que habrá momentos en que los movimientos necesitarán usar tácticas noviolentas asertivas y militantes para detener el daño inmediato y exigir el cambio.

Como dice Marshall Rosenberg, el fundador de la comunicación no violenta, necesitamos “usar la cantidad mínima de fuerza necesaria para detener el daño inmediato”. Y nunca nos paramos a pensar cuánto es la “cantidad mínima”.

Este es el reino de las estrategias y tácticas noviolentas como la no cooperación y la desobediencia civil. Tácticas que podrían detener la construcción de un oleoducto, aprobar leyes de protección de los votantes o incluso llevar a una revolución política.

Pero si nos detenemos allí, las relaciones entre las comunidades todavía estarán divididas, y todavía podría haber miedo, desconfianza y resentimiento. Si las relaciones humanas no se curan, el conflicto volverá a surgir en alguna otra cuestión. Cualquier paz obtenida a través de la revolución política, pero no de una revolución de las relaciones, es de corta duración.

La reconciliación es lo que exige un enfoque basado en principios no violentos.

La necesidad de sanar

La naturaleza misma de la violencia es injusta. Como ha dicho el reverendo James Lawson, uno de los principales instructores del movimiento por los derechos civiles, “la violencia tiene una dinámica muy simple. Te hago sufrir más de lo que yo sufro. Te hago sufrir hasta que lloras, tío”. Es la propia idea de que podemos usar la fuerza, el miedo y la intimidación para conseguir lo que queremos lo que se convierte en nuestro enemigo.

Porque la violencia duele, y punto.

Todos sabemos eso. Todos lo hemos experimentado: física, emocional y espiritual. Duele ser golpeado, pero duele más sentirse abandonado, solo, avergonzado, desesperanzado, desesperado, indigno, asustado, utilizado. Y con demasiada frecuencia nos hacen sentir esto las personas de nuestra propia familia, de nuestros propios movimientos, de nuestras propias comunidades.

Estar comprometidas con un enfoque basado en los principios de la noviolencia nos obliga a mirar el dolor que llevamos nosotras mismas, y el dolor que nos infligimos unas a otras dentro de nuestras comunidades. Es fácil señalar con el dedo y decir que la violencia está “allá”.

He hablado con demasiadas personas que compartieron que los traumas que llevan no fueron más que reactivados y empeorados por la violencia que presenciaron dentro de los movimientos. Cuando decimos que estamos comprometidos con la noviolencia, no sólo estamos diciendo que queremos detener la violencia “allá” que “esas personas” están cometiendo. También tratamos de trabajar en las formas en que nosotras mismas perpetuamos el daño como resultado de nuestros propios traumas no sanados. Estamos trabajando para sanarnos a nosotras mismas tanto como a cualquiera que percibamos como nuestros enemigos. Estamos trabajando para cambiar la forma en que nos relacionamos entre nosotras en nuestras propias comunidades, tanto como estamos trabajando para cambiar cualquier política.

Si usted vive en una comunidad empobrecida o si trabaja en la aplicación de la ley y su trabajo es deshumanizar a la gente todo el día, no somos una sociedad sana. Duele ser testigo de la violencia, duele experimentar violencia, y duele infligir violencia. Cada uno de estos dolores causa traumas.

Sí, tenemos que luchar. Pero sólo para que podamos crear espacios para sanar y construir.

Comunidad amada

“Estamos atrapadas en una red ineludible de reciprocidad, atadas en una sola prenda de destino”, escribió King en su Carta desde una cárcel de Birmingham. “Lo que afecta a uno directamente, afecta a todos indirectamente.”

Esta verdad universal aparece en muchas culturas y tradiciones de todo el mundo. Los pueblos aborígenes de Australia nos enseñan: “Si has venido aquí para ayudarme, estás perdiendo el tiempo. Pero si has venido porque tu liberación está ligada a la mía, entonces trabajemos juntos”.

Esa es la visión de la comunidad amada. Un mundo donde reconocemos nuestra interdependencia – nuestro “inter-ser”, como dice el maestro budista Thich Nhat Hanh.

Mi liberación está ligada a la suya. Ése es un concepto hermoso, y una cita popular en muchos círculos progresistas. Pero, ¿hasta qué punto lo creemos realmente? ¿Está nuestra liberación ligada a la liberación de unas y no de otras? ¿Qué hay de las personas que votaron por Donald Trump o personas que nos han herido personalmente? ¿Quién dibuja esa línea? ¿Alguna gente se queda fuera de la “red de reciprocidad” de la que hablaba King?

¿Como te imaginas el trabajar juntas para “liberar” a quienes cometen daño? ¿Qué significa reconocer que ser oprimida daña, pero ser opresora también destruye tu alma? Los privilegios de ser una persona opresora no te eximen de la violencia que se interioriza cuando haces daño a alguien.

En la comunidad amada no se trata de amar a las personas que son fáciles de amar. Se trata de cultivar el “ágape” – una palabra griega para designar el amor incondicional para toda la humanidad, incluyendo a aquellos que son difíciles de amar.

King dijo que el movimiento por los derechos civiles era un movimiento para los cuerpos de los negros y las almas de los blancos. Él reconoció que ser un supremacista blanco destruye tu alma. Tener tantos  prejuicios y odio en tu corazón es un acto de violencia que te haces a ti mismo, y parte de la meta del movimiento era ayudarles. Para traerles de vuelta a la red de mutualidad y recordarles que son parte de la comunidad amada.

Porque nuestra liberación depende de ello.

Fe en la gente

El núcleo de la teoría de la no violencia para mí se ha convertido en una fe inquebrantable en la naturaleza de la humanidad; que en nuestro corazón somos una especie que quiere vivir en paz y quiere estar en servicio y relación; que tenemos la resiliencia para sanar, no importa lo heridos que estemos, y tenemos la capacidad de transformarnos, no importa cuánto daño hemos causado.

Nos preguntaban todo el tiempo en nuestros talleres, “bueno, ¿no es la violencia simplemente parte de la naturaleza humana?” Y me esforzaba en responder porque era difícil de argumentar. Siempre ha sido parte de nuestra historia.

Con posterioridad, hace varios años, conocí a Paul Chappell, un graduado de West Point convertido en activista por la paz. Durante su presentación en una conferencia, dijo que cada estudio que se ha llevado a cabo sobre este tema, muestra que la violencia es traumática. Puede causar TEPT (Trastorno de Estrés PostTraumático), depresión, ansiedad y daño permanente a nuestro cerebro. Y sin embargo, ninguna persona ha sido traumatizada por un acto de amor.

A continuación preguntó: “si la violencia es parte de nuestra naturaleza, entonces ¿por qué cortocircuita nuestro cerebro?” ¿No deberíamos ser capaces de participar de ella y evitar que cause un daño permanente?

Eso para él era evidencia de que la violencia no está en nuestra naturaleza, que en lo más hondo de la naturaleza humana están las cosas que nos realizan como personas: amor, gozo, comunidad, paz.

Y eso es lo que necesitamos hoy: una creencia determinada y obstinada en la bondad de la gente. Necesitamos las tácticas feroces de la noviolencia para detener el daño inmediato, y los principios de la noviolencia para transformar el dolor. Sin uno u otro, siempre vamos a estar con el pie en el acelerador luchando contra la próxima injusticia o abordando el siguiente daño.

He sido muy privilegiado en mi vida. He llegado a ver tanta gente transformada a partir de las circunstancias más violentas, que ha podido ser más fácil para mí tener fe en la gente. Considero un gran  honor poder trabajar con las comunidades encarceladas. Todos los días aprendo de personas que han sobrevivido tanta violencia y en muchos casos han infligido tanto daño, y sin embargo, se han transformado para convertirse en algunos de los mejores pacificadores que he conocido. Mantiene mi fe en la resiliencia de la gente y en lo más profundo de la naturaleza humana.

Y si puedo tener fe en su naturaleza y su capacidad de transformar, ¿por qué no la van a tener los guardias de la prisión? ¿Por qué no el político que aprobó las leyes que llenan la prisión? ¿O el cabildero corporativo que impulsó esa legislación? ¿O el votante conservador que puso a esos legisladores en el cargo?

Puede tardar siete generaciones, pero si no estamos trabajando para un mundo que funcione para todas nosotras, entonces, ¿para qué estamos trabajando exactamente? Si estamos trabajando para cambiar las leyes y las políticas, pero los corazones y las mentes de la gente siguen siendo corruptas y todavía nos vemos mutuamente como “los otros”, ¿conoceremos alguna vez la paz?

Necesitamos una verdadera revolución noviolenta, no sólo de sistemas y políticas, sino también de cosmovisiones y relaciones. Necesitamos entender que la gente nunca es el enemigo, que la violencia y la injusticia misma es lo que necesitamos derrotar, y que el objetivo de cada conflicto debe ser la reconciliación.

Cada conflicto que enfrentamos tiene que ser visto como una oportunidad para fortalecer el entendimiento entre los miembros de una gran familia Humana que han crecido tan lejos que han olvidado su dependencia el uno del otro.

Es por eso que necesitamos un enfoque noviolento de principios para los males de la sociedad. Porque no son sólo leyes y sistemas los que nos han envenenado. Es una visión del mundo que nos ha hecho olvidar que nuestra liberación está ligada a la liberación de todas las personas.

Y sólo un enfoque holístico noviolento -que involucre tanto estrategias como principios- puede reunir la fuerza para detener el avance de la injusticia mientras atrae a las comunidades hacia la reconciliación.

De la democracia a la noviolencia

Como estudioso de la noviolencia, Gene Sharp y el Instituto Albert Einstein han ocupado un lugar preeminente en mi entusiasmo por la noviolencia. Sin embargo, cuando estaba leyendo su libro “De la dictadura a la democracia”, publicado por primera vez en 1993 y luego traducido a más de 20 idiomas y utilizado como manual de consulta en varias oleadas de revoluciones noviolentas (Primavera Árabe, Revoluciones de colores, etc.), no podía dejar de preguntarme por qué el libro acababa en la democracia como si esa fuera la solución a los problemas de las sociedades. Quizás para una sociedad que vive bajo una dictadura visible, la democracia sea un fin satisfactorio, pero para los que vivimos en una democracia que sentimos como una dictadura, no es nada atractivo volver a la democracia. No obstante, me parecía un manual válido por su compromiso con la noviolencia y su lista de tácticas noviolentas.

Por eso, cuando comencé a leer artículos sobre noviolencia por parte de la oposición a Nicolás Maduro, en los que se hablaba de recuperar la democracia en Venezuela, pensé, ¿por qué la oposición utiliza la noviolencia en un país democrático para instaurar una democracia? ¿Por qué no dirigen sus esfuerzos a instaurar una sociedad noviolenta?

Investigando un poco más, encontré una serie de vínculos entre Gene Sharp y la CIA y otras organizaciones estadounidenses de derechas que han financiado muchos cambios de gobierno y entrenado a gente en las tácticas descritas por Gene Sharp. Curiosamente, todas estas revoluciones: Túnez, Libia, Egipto, Ukrania, Yugoslavia, … se han dado en países no alineados con los EE.UU. y con gobiernos más o menos de izquierdas.

Demasiadas coincidencias.

Ahora entiendo por qué Gene Sharp se paró en la democracia: no era capaz de creer en la práctica del Satyagraha de Gandhi. Como siempre ocurre con los occidentales, tomó las ideas que le interesaban de una filosofía oriental riquísima y poderosísima y la descafeinó para hacerla servir a los intereses de quienes le pagaban. No quiso ni oír hablar de amor, de verdad, de no causar daño. Como ha ocurrido con el Budismo, el Yoga o el Tantra: se quedó con las posturas, con lo visible y le cambió el nombre: de noviolencia pasó a llamarle noviolencia pragmática.

Es por esto que propongo escribir un libro que supere al de Gene Sharp y que se titule: “De la democracia a la noviolencia” y que guíe a los pueblos para transformar sus sociedades hacia la noviolencia.