La paradoja de la noviolencia

En la sociedad actual en la que estamos inmersos la violencia está, según lo radical que nos queramos posicionar, desde fuertemente institucionalizada hasta simplemente consentida. Por eso, los actos violentos nos parecen algo impactante pero cotidiano, molesto pero inevitable, ajeno pero amedrentador. La violencia nos genera al principio estupor, ansiedad y miedo, pero tras ese primer impacto, nuestra mente comienza a rebajar la tensión, a repetir las ideas que nos permiten calmarnos, a naturalizar los hechos, a poner distancia y a otra cosa mariposa.

Pero hay una serie de hechos que, no siendo violentos, logran generar estas mismas reacciones. De hecho, he comprobado que hay determinados actos considerados noviolentos que pueden generar un cierto grado de violencia: es la llamada paradoja de la noviolencia. Por ejemplo, una huelga de hambre, un bloqueo de una carretera, la ocupación de un banco, el vegetarianismo, la comunicación noviolenta, etc.

El ejemplo más claro de esta paradoja lo he vivido durante la época en la que fui vegetariano. El vegetarianismo es un posicionamiento contra el consumo de carne de animales. En mi caso, no me hice vegetariano por amor a los animales o porque quisiera llevar una dieta más saludable, sino porque investigué los efectos que para el planeta y para el ser humano tenía la producción de la carne y decidí no ser cómplice de estos efectos negativos. Pues bien, a lo largo de los tres años más o menos que duró mi experiencia, generé más violencia que comprensión hacia mi postura. Esto me resultaba bastante contradictorio pues era una opción personal que yo creía que no dañaba a nadie (salvo a la industria cárnica, pero con ellos no tuve la ocasión de debatir), antes al contrario, beneficiaba al planeta, a los propios animales y a los seres humanos. Hasta tal punto era la violencia que generaba en los demás, que finalmente decidí que ese no era el camino para comunicar mi posicionamiento ante la pobreza y demás injusticias globales.

¿Realmente mi actitud noviolenta generaba violencia?

Estoy convencido de que sí. La gente que me rodeaba y que consumía carne estaba actuando de forma normal v aceptada socialmente, y por lo tanto, no había violencia en su acción. Yo, en cambio, estaba actuando contra las reglas y lo estaba haciendo además muy torpemente, pues se sentían atacados por mi actitud en algo muy íntimo: la comida.

Lo mismo me ocurría con la comunicación noviolenta. La gente me acusaba de utilizar un lenguaje que no era natural, se molestaba si le decía que su lenguaje era violento, y, de nuevo, tenían razón.

Y es que la palabra noviolencia nos enfrenta directamente con nuestra violencia. Si yo te digo que estoy utilizando la comunicación noviolenta, te estoy diciendo que tu comunicación es violenta. Si te digo que soy vegetariano te estoy planteando que tú eres carnívoro y que hay violencia en eso. Si cortamos una carretera para protestar por una situación violenta, te estamos haciendo cómplice de esa violencia. Por eso, la palabra noviolencia tiene el poder de hacer visible la violencia que de otra forma pasa inadvertida.

¿Es posible evitar esta paradoja?

Es muy complicado. Podríamos utilizar la comunicación noviolenta para comunicar nuestras acciones noviolentas, pero ya hemos visto que también puede generar violencia. En una sociedad que se formara en la noviolencia, donde la gente se comunicara empáticamente, donde la violencia fuera vista como algo anormal y a evitar, donde los conflictos se vieran como una oportunidad para entenderse, etc. la noviolencia no generaría violencia, porque sería la conducta normal y aceptada socialmente. Por eso, hasta que no logremos transformar esta sociedad a la noviolencia, estaremos sujetos a la paradoja de la noviolencia.

¿Y cómo podemos transformar la sociedad a la noviolencia?

Pues simplemente poniéndonos manos a la obra, de forma noviolenta, por ejemplo, redactando constituciones noviolentas en todos los pueblos, como se está haciendo en Molina de Segura y en Santomera (Murcia). Pero ojo, que al decir constituciones noviolentas la gente puede pensar que la Constitución de 1978 es violenta…