Discurso emotivo para transformar el mundo a la noviolencia

Tras leer unos cuantos libros sobre la noviolencia y numerosos artículos en Internet me he convertido en un entusiasta de la noviolencia, y como al Quijote, se me ha secado el cerebro y creo que es posible transformar este mundo en un mundo noviolento. El problema es que no sé escribir un discurso emotivo para comenzar esta transformación.

En un primer párrafo debería hablar de que vivimos en un mundo violento y enumerar una larga retahíla de ejemplos: guerras, contaminación, refugiados, terrorismo, violencia de género, … y quizás valerme de un hecho trágico que aún perdure en nuestro imaginario colectivo para tratar de impactarte o sensibilizarte. Pero no soy capaz. Por más que lo intento, no consigo escribir ese discurso enardecedor que sea capaz de movilizarte. Desisto, lo dejo para otras escritoras o escritores más capaces.

En el siguiente párrafo debería hablar de lo sorprendente que me resulta que nadie haga nada y generalizar, así, a lo bruto: “nadie hace nada”, incluso preguntarme de forma retórica: “¿pero es que nadie hace nada?” Pero no soy capaz porque no creo que sea verdad. Veo a mucha gente haciendo muchas cosas, encuentro mucha información, incluso de agencias oficiales, que presentan la violencia en este mundo de forma rigurosa e incluso hacen cábalas sobre cómo evitarla.

Finalmente, en un último párrafo, debería presentar una idea para acabar con la violencia en el mundo.

Afortunadamente, eso sí que soy capaz de hacerlo. La idea se llama “Constitución de pueblos noviolentos”. Desde hace unos meses, varios grupos de personas, en Santomera, Molina de Segura, Bullas y la Huerta de Murcia hemos estado redactando un borrador de constitución de pueblo noviolento. Puedes leerla en el artículo correspondiente en la wiki: Constitución noviolenta.

La idea es muy sencilla. Para constituir un Estado se utiliza una Constitución y parece que funciona y a la gente le parece una buena idea. Por lo tanto, redactemos Constituciones para constituir pueblos noviolentos y pongámoslas en práctica.

¿Que cómo se pone en práctica? Pues como todo, poco a poco, pasico a pasico.

Primer paso.

Lee la constitución, sóla o en grupo. Piensa sobre los artículos, complétalos, discútelos, ponlos a prueba. Esta constitución es flexible, se puede modificar constantemente, se puede adaptar a cada pueblo, se pueden añadir y quitar artículos. La única condición es que todo se haga de forma noviolenta.

Segundo paso.

Comienza a ponerla en práctica. Pero no lo hagas tú sola o solo, transformar un pueblo a la noviolencia no es tarea fácil. Búscate a alguien de confianza. Formar parte de un pueblo noviolento no se puede forzar, sólo se puede invitar. Si invitas a las personas a las que amas, o con las que más confianza tienes, o a las que te une una gran amistad o quieres tenerla, añadirás miembros al pueblo de forma noviolenta. Si una persona te contesta que no tiene tiempo, o no le interesa, no te desanimes, piensa que no tienes la suficiente confianza o influencia sobre ella. Otra persona la tendrá.

Tercer paso.

Recoged las experiencias, los éxitos y los fracasos y añadidlos a la Constitución. Otros grupos se pueden beneficiar de vuestras experiencias satisfactorias y os pueden ayudar en vuestras dificultades. Recordad, no se obliga a nadie a nada.

Cuarto paso.

Mi imaginación no da para más. No sé cómo se pasará de estos pequeños grupos a grupos más grandes hasta llegar al pueblo completo, ni me interesa imaginarlo. Ya llegaremos ahí y ya veremos cómo se hace. Eso sí, recuerda que siempre será de forma noviolenta.