Aire noviolento

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La situación actual global

La contaminación atmosférica tiene importantes repercusiones en la salud de las europeas y europeos, sobre todo en las zonas urbanas, según un nuevo informe de la Agencia Europea del Medio Ambiente (AEMA). Si bien la calidad del aire está mejorando lentamente, la contaminación atmosférica sigue siendo el mayor peligro para la salud ambiental en Europa, dando como resultado una menor calidad de vida debido a las enfermedades y una cifra estimada de 467 000 muertes prematuras al año.

La situación actual local

Murcia

Problemas

Tráfico

El tráfico es el principal emisor de dióxido de nitrógeno (NO2), uno de los principales contaminantes nocivos para la salud. Este contaminante es asimismo un precursor del ozono y de las partículas que pueden formarse en la atmósfera. El transporte es también una importante fuente de emisión de partículas primarias, debido no solo a la combustión de carburantes, sino también al desgaste de neumáticos y frenos, y, además, el transporte es una fuente de emisiones muy importante de gases de efecto invernadero.

Asimismo, el transporte viario ocupa una gran parte de nuestros espacios públicos, como ilustra el ejemplo de la congestión del tráfico. También genera ruido. Por lo tanto, es un problema multidimensional.

Plaguicidas

Los plaguicidas son compuestos químicos utilizados para la protección de los cultivos frente a plagas y enfermedades, con el fin de incrementar los rendimientos productivos, mejorar la calidad de las cosechas y aumentar su periodo de conservación; incluyen herbicidas, fungicidas, acaricidas, insecticidas y avicidas. Por sus características toxicológicas pueden producir efectos perjudiciales sobre la salud humana y/o el medioambiente. Está ampliamente documentado que los plaguicidas están entre las sustancias más peligrosas y nocivas para la salud inventadas por la humanidad.

La entrada en la atmósfera de los plaguicidas se produce durante su aplicación o por procesos posteriores como la volatilización y la resuspensión desde el suelo o la superficie de las plantas debido al viento y a los cambios de temperatura y humedad. Además, una vez son emitidos pueden estar completamente presentes en la fase gaseosa o en la fase de partículada. Sin embargo, la mayoría de ellos están en ambas fases, ya que son compuestos semi-volátiles. Por otro lado, la velocidad de eliminación de los plaguicidas de la atmósfera depende de su reactividad fotoquímica, de los procesos de deposición húmeda y seca y de las condiciones meteorológicas para su transporte a larga distancia. Todo ello implica que la concentración de los plaguicidas y de sus productos de degradación en la atmósfera es altamente variable.

Los resultados de los pocos estudios que se han realizado indican que, efectivamente la oxidación en la atmósfera, da lugar a nuevos productos de transformación, que en algunos casos pueden llegar a ser más perjudiciales y persistentes que los propios productos de partida. Parte de los resultados obtenidos se han publicado recientemente en las prestigiosas revistas Chemosphere, Atmopheric Environment, y Environmental Science and Technology entre otras (siendo todas de las de mayor índice de impacto dentro de sus áreas).

Caucho en áreas de juego infantiles y campos de césped

Un estudio español llevado a cabo por María Llompart, investigadora y profesora titular del departamento de Química Analítica Nutrición y Bromatología en la Universidad de Santiago de Compostela, demuestra la presencia elevada de metales pesados muy tóxicos y compuestos orgánicos volátiles en el caucho que se utiliza en zonas de juego infantiles y campos de césped artificial acolchados con granulado de caucho SBR obtenido de neumáticos reciclados. Estos compuestos tóxicos pueden estar favoreciendo la aparición de casos de leucemia y linfoma no-Hodgkin, entre otros problemas de salud.

La construcción de los campos con SBR comenzó en el año 2000 y se ha impuesto sobre los campos naturales porque tienen un coste menor, gracias a que necesitan menos agua y menos horas de mantenimiento. Pero los campos de SBR también se riegan, sobre todo en verano, para reducir la temperatura de la superficie. El agua arrastra los compuestos tóxicos y se convierte a su vez en un contaminante ambiental.


Estufas de leña

En lo que concierne a las estufas de leña y las chimeneas, se trata de un problema mayor de lo que cabría pensar, particularmente en invierno. Muchas personas, especialmente en el norte y este de Europa, usan chimeneas o estufas de leña, que emiten una gran cantidad de PM2,5. La quema de combustibles de todo tipo para la calefacción de hogares e inmuebles comerciales e institucionales es, en realidad, el mayor emisor de PM2,5. En Europa, el sector emite, en conjunto, más de la mitad del total de las PM2,5.

Otro problema en invierno puede ser que, bajo condiciones meteorológicas anticiclónicas, estas emisiones tienden a quedar, en su mayoría, concentradas próximas al suelo debido al fenómeno de la inversión térmica. En estas condiciones, el aire más frío permanece en las capas inferiores de la atmósfera. El aire frío, que es más espeso, impide la mezcla y la dispersión de las emisiones hacia las capas superiores de la atmósfera, por lo que la contaminación permanece cerca del suelo.