De la democracia a la noviolencia

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Como estudioso de la noviolencia, Gene Sharp y el Instituto Albert Einstein han ocupado un lugar preeminente en mi entusiasmo por la noviolencia. Sin embargo, cuando estaba leyendo su libro "De la dictadura a la democracia", publicado por primera vez en 1993 y luego traducido a más de 20 idiomas y utilizado como manual de consulta en varias oleadas de revoluciones noviolentas (Primavera Árabe, Revoluciones de colores, etc.), no podía dejar de preguntarme por qué el libro acababa en la democracia como si esa fuera la solución a los problemas de las sociedades. Quizás para una sociedad que vive bajo una dictadura visible, la democracia sea un fin satisfactorio, pero para los que vivimos en una democracia que sentimos como una dictadura, no es nada atractivo volver a la democracia. No obstante, me parecía un manual válido por su compromiso con la noviolencia y su lista de tácticas noviolentas.

Por eso, cuando comencé a leer artículos sobre noviolencia por parte de la oposición a Nicolás Maduro, en los que se hablaba de recuperar la democracia en Venezuela, pensé, ¿por qué la oposición utiliza la noviolencia en un país democrático para instaurar una democracia? ¿Por qué no dirigen sus esfuerzos a instaurar una sociedad noviolenta?

Investigando un poco más, encontré una serie de vínculos entre Gene Sharp y la CIA y otras organizaciones estadounidenses de derechas que han financiado muchos cambios de gobierno y entrenado a gente en las tácticas descritas por Gene Sharp. Curiosamente, todas estas revoluciones: Túnez, Libia, Egipto, Ukrania, Yugoslavia, ... se han dado en países no alineados con los EE.UU. y con gobiernos más o menos de izquierdas.

Demasiadas coincidencias.

Ahora entiendo por qué Gene Sharp se paró en la democracia: no era capaz de creer en la práctica del Satyagraha de Gandhi. Como siempre ocurre con los occidentales, tomó las ideas que le interesaban de una filosofía oriental riquísima y poderosísima y la descafeinó para hacerla servir a los intereses de quienes le pagaban. No quiso ni oír hablar de amor, de verdad, de no causar daño. Como ha ocurrido con el Budismo, el Yoga o el Tantra: se quedó con las posturas, con lo visible y le cambió el nombre: de noviolencia pasó a llamarle noviolencia pragmática.

Es por esto que propongo escribir un libro que supere al de Gene Sharp y que se titule: "De la democracia a la noviolencia" y que guíe a los pueblos para transformar sus sociedades hacia la noviolencia.

Recuperando el espíritu de Gandhi

Constituciones noviolentas