El tercer bando en la Guerra Civil Española

El 17 de julio de 1936 se produjo un hecho en España al que algunas personas llamaron Alzamiento Nacional y otras Golpe de Estado. El Ejército de la República Española se dividió en dos: nacionales (rebeldes) y republicanos (leales). Fue el inicio de la Guerra Civil Española y nos han contado y cantado que España se dividió en dos bandos.

En agosto de 2018 más de 600 destacados oficiales retirados del Ejército firman un manifiesto en el que defienden la figura militar del general Franco. Pocos días después un miembro del Colectivo de Militares Demócratas Españoles lanza una carta de respuesta donde se enfrenta a los militares que firmaron el manifiesto y les acusa de enaltecimiento del terrorismo. Parece que de nuevo la guerra está servida y se vuelven a vislumbrar dos bandos en el ejército. ¿Será esto el inicio de algo histórico?

Espero que sí. Espero que sirva para impulsar un tercer bando civil que se enfrente de forma noviolenta a los sempiternos dos bandos militares.

Este tercer bando ya existía en 1936, pues desde finales del siglo XIX había una gran oposición a la aventura imperialista en Marruecos desde organizaciones cristianas, obreras y anarquistas. El éxito más rotundo fue la firma de un manifiesto de no participación en la Primera Guerra Mundial firmado por un millón de trabajores/as que influyó en la decisión de España de no participar en esa guerra. En 1936 se creó la Liga Hispánica contra la Guerra, sección española de la Internacional de Resistentes contra la Guerra (WRI) fundada en Holanda en 1921 con el siguiente lema:

“La guerra es un crimen contra la humanidad. Por ello me comprometo a no apoyar ningún tipo de guerra, y a luchar por la eliminación de todas sus causas.”

Sus fundadores conocían perfectamente el concepto de resistencia noviolenta y el trabajo de Gandhi en Sudáfrica. Gandhi, a su vez, se inspiró profundamente en los movimientos feministas del siglo XIX en torno a la reivindicación del voto de la mujer: sufragistas y sufraguettes, que a su vez se habían inspirado en los métodos de resistencia noviolenta que habían aprendido en el movimiento anti-esclavista. Fruto de todas estas experiencias, la noviolencia cuenta con un amplio abanico de tácticas y estrategias de resistencia: creación de alianzas, ligas y partidos nacionales e internacionales, desobediencia civil, campañas de boycot a los impuestos, manifestaciones, huelgas de hambre, entrenamiento en el arte marcial jiu-jitsu, campañas de vigilancia, mítines, reuniones en plazas, recogidas de firmas, cartas abiertas a gobernantes, marchas, acción directa, etc.

Pero los movimientos antimilitaristas no sirven de mucho cuando la guerra está a punto de comenzar. Haya uno o dos bandos en España, esté el ejército unido o dividido, otro general Franco que renuncie a su promesa y honor puede aparecer en cualquier momento: ya sea para intervenir en Cataluña o por la memoria y honor de Franco o por un posible ataque de Marruecos o por el terrorismo, …; tanto si se le deja actuar como si aparece un general que se le oponga, todas y todos saldremos perdiendo.

Por eso es urgente comenzar a pensar en la noviolencia en España para crear un tercer bando que se oponga a las guerras y a la militarización de la sociedad. Se han dado muchos primeros pasos, pero la idea de la noviolencia no termina de cuajar.  Se tarda años en crear estas organizaciones, pero cada día que pasa es un poco más tarde. Ha llegado el momento de tomárselo en serio y de comenzar a pensar, hablar y actuar de forma noviolenta.

He aquí una breve lista de conceptos y referencias por las que se puede comenzar:

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