Hoja de ruta #StopConfinamientoEspana

Estamos a 23 de abril, tenemos 9 días para prepararnos para realizar esta acción con las máximas garantías de éxito y seguridad.

Hoy, reflexiona de forma individual y comparte en los grupos de Telegram: ¿cómo de preparad@ estoy para salir a la calle el día 2 de mayo? ¿Tengo miedo? ¿Qué es peor, salir o quedarme en casa? ¿Estoy preparad@ para mantener la calma? ¿Tengo argumentos para debatir con la gente o con la Policía? ¿Tengo un grupo de apoyo?

24 de abril

Infórmate, pero de forma racional y comedida, de razones para acabar con el confinamiento. Elige los mejores artículos desde lo político, desde lo social, desde la ciencia, desde la biología, …
Intenta contactar con l@s autor@s para que escriban artículos específicos para esta campaña y se unan.
Canaliza la creación de un grupo para redactar un manifiesto para el día 2 de mayo que incluya información científica y política sobre el confinamiento.
Comienza en tu grupo de telegram a consensuar símbolos, prendas de ropa, etc. para ir saliendo a la calle.

25 de abril

Fórmate en desobediencia civil y noviolencia. La desobediencia civil tiene cabida en nuestro sistema jurídico y es síntoma de la madurez de la democracia. Requiere templanza y autocontrol. Adquiere una rutina diaria de meditación, yoga, etc.
Aprende sobre comunicación noviolenta y ensaya diálogos en los que expones tranquilamente tus razones para acabar el confinamiento.
Prepara las prendas de ropa, pancartas, logos, símbolos, etc. para colocarlos en tu balcón y para salir a la calle.
En los grupos de Telegram, id consensuando un sustituto para los aplausos de las 20:00 horas.
Pide a músicos que hagan canciones específicas para acabar con el confinamiento.

26 de abril

Sal a la calle a poner en práctica tus habilidades noviolentas con los símbolos consensuados. En la cola del supermercado, del banco, de la farmacia, entabla conversaciones noviolentas con la gente explicando por qué este confinamiento debe acabar.
Por la noche, reflexiona con otras personas sobre las experiencias. ¿qué ha funcionado? ¿en qué puedo mejorar?

27 de abril

Comienza a agruparte con tus vecin@s. Este es el punto crucial de esta campaña, tratar de convencer a tu vecin@.
Utiliza todas tus habilidades y pide ayuda a l@s vecin@s que ya estén convencid@s.
Tratad de sustituir los aplausos de las 20:00 por las acciones consensuadas.
Continúa las acciones noviolentas en las colas del supermercado.

28 de abril

Día del Bacteriólogo y del Laboralista Clínico.
Campaña en todas las redes sociales para desmontar las bases científicas de la teoría infecciosa. Colaboración de los científicos disidentes.
Preparar en casa bailes para los días venideros: día de la danza y día del jazz. Los bailes deben respetar, en la medida de lo posible, la distancia física.
Continúa las acciones noviolentas en las colas del supermercado.

29 y 30 de abril

Día de la danza y día del jazz.
Bailar en la calle de forma espontánea. Ir en busca de la policía para preguntarle, anticipándose, si está prohibido bailar en la calle. Ir hasta las comisarías de Policía a preguntarlo.
“Sr. agente, hoy es el día de la danza, ¿puedo bailar en la calle?”
“Sr. agente, hoy es el día del jazz, ¿puedo bailar en la calle?”

Continúa con todas las acciones noviolentas consensuadas en vuestro grupo de Telegram.

1 de mayo

Día de reflexión y preparación. Quédate en casa con tus seres queridos o visita a tu padre o madre, no importa dónde estén.
Pasa un día festivo, de convivencia, de esperanza, de despedida de los seres queridos que se han ido por culpa del confinamiento,…
Piensa qué has perdido durante el confinamiento y escríbelo en una carta dirigida al alcalde de tu localidad.
Piensa lo que vas a ganar si acaba cuanto antes.
Prepara, para mañana, tu ropa de ir a trabajar, tu ropa de hacer deporte, …
Realiza un ritual para volver a tu vida normal…

2 de mayo

Día del fin del confinamiento.
Ve a las 12:00 a tu Ayuntamiento a entregarle la carta a tu alcalde de todo lo que has perdido durante el confinamiento y durante la gestión pésima de esta pandemia. Hazle responsable moral de estas pérdidas. Dile que vas a acabar el confinamiento unilateralmente porque no quieres seguir perdiendo, porque seguir encerrado ya no es una opción posible para ti.

¿Es necesario obedecer tanto?

Rosa Parks

Mientras que no hay un fundamento ético para la obediencia al Derecho, sí hay un fundamento ético para su desobediencia.

Felipe González Vicén, 1979

La desobediencia civil es un tema candente en las sociedades democráticas donde la opinión se encuentra manipulada por los medios de comunicación, las propuestas políticas son monopolizadas por los partidos políticos y las normas aprobadas por mayoría no siempre son justas.

En el ámbito del Derecho hay partidarios que la consideran una de las pocas formas que tienen las minorías de expresar pacíficamente sus desacuerdos con la opinión de la mayoría y la elevan a la categoría de indicador de la madurez de una democracia.

También hay detractores que consideran que el Estado proporciona todos los cauces necesarios para la participación política y que cualquier disidencia debe ser castigada.

Entre l@s defensor@s tenemos, históricamente a Étienne de La Boétie, Henry David Thoreau, las sufragistas, Gandhi, Rosa Parks y Martin Luter King Jr, Habermas, etc.

Ahora, medita un poco sobre tus gobernantes. ¿Cuál es su postura ante la desobediencia civil? ¿Qué talla tienen como líderes? ¿Cuáles son sus valores? ¿Qué talla tienen a nivel espiritual? ¿A quiénes obedecen?

Compáralos con los defensores de la desobediencia civil.

Y ahora decide, ¿a quién vas a obedecer?

P.D. Lee este ensayo para una revisión en profundidad.

Invocando el espíritu de Gandhi para enfrentar el COVID19

Le pregunté a mi tutora del curso online de noviolencia que hice el año pasado en el Metta Center (una organización que promueve las enseñanzas de Gandhi), cuál sería la respuesta de Mahatma Gandhi a esta crisis del Coronavirus si viviera en nuestra época. La respuesta me dejó algo decepcionado al principio:

Ghandi habría apoyado los esfuerzos médicos. Habría ralentizado la satyagraha para centrarse en salvar vidas y habría pedido a más gente que trabajara en el programa constructivo.

Yo esperaba que Gandhi hubiera organizado una marca de la sal o una huelga de hambre.

Diario del Gran Confinamiento de l@s niñ@s

Segismundo - La vida es sueño

10º día de confinamiento

Estoy preocupado por mis hij@s. Sara, de 3 años que aún está haciendo el duelo por el destete y Martín de 6, echando mucho de menos el cole. Se me agotan las ideas para mantenerles entretenid@s. Les he vuelto a contar el cuento de Falta mucho para que cambien la Ley.

[…]

30º día de confinamiento

La situación en casa es insostenible. Sara ha vuelto a engancharse a la teta de su madre después un difícil periodo de destete. Martín se hace pipí en la cama por las noches y se pasea por la casa en calzoncillos recitando versos de La Vida es Pesadilla.

Cuando hemos acabado los aplausos de las 8 en el balcón, desesperado, he gritado con todas mis fuerzas hacia la plazoleta común a nuestros edificios: “¿a alguien le molesta que mis hijos salgan 15 minutos a la calle?

Un par de vecinos me ha contestado directamente que no, pero la mayoría se ha metido en sus hogares sin contestar. Nos hemos animado y ha salido Sara con su madre en carricoche durante 15 minutos y luego he salido yo con Martín a tirar la basura. Justo cuando estábamos a punto de llegar a casa, nos ha parado una pareja de guardias civiles y nos ha pedido explicaciones. Había varios vecinos mirándonos disimuladamente desde sus balcones. Les he dicho que mi hijo necesitaba esa salida de 20 minutos y que volvía relajado y esperábamos que esta noche no se hiciera pipí en la cama y que si me iban a multar, que preparara dos multas, porque mañana iba a bajar otra vez. Lo han entendido y se han ido.

34º día de confinamiento

Les he pedido a mis vecinos que coloquen un juguete o un peluche en sus balcones cuando l@s niñ@s puedan salir a la calle, de este modo evitaremos posibles denuncias como que le pusieron ayer a la vecina del 5º B. De las 5 a las 6 de la tarde es cuando más peluches aparecen en los balcones de la plaza pero hay muchos huecos. Hoy he llamado a la vecina del 3º E con quien tengo cierta confianza y que no pone peluche y le he planteado por qué en otros países sí salen l@s niños y en España no, o por qué los adultos pueden salir a pasear a sus perros, y tras un intercambio de razonamientos a favor y en contra, me ha reconocido que los niños necesitan salir pero cuando estimen las autoridades que no hay peligro de contagio. Después ha entrado en razones más personales y me ha explicado que está cuidando de su madre, de 80 años y que si la gente comienza a salir y a hacer vida normal, todo puede complicarse el doble. Le he preguntado que qué daño le hacemos a su madre cuando salgo con Martín 15 minutos hasta el final de la calle, sin relacionarnos con nadie y me ha contestado que el problema es que salga todo el mundo a la vez y de forma desordenada sin cuidado y sin la distancia de seguridad. Entonces le he preguntado si era muy doloroso para ella verme salir con Martín, porque por su salud necesitaba hacerlo, y que si fuera una cuestión de salud, me aguantaría, pero que para mí es más un empecinamiento político. Ha terminado diciéndome: “Vale a mi no me importa que salgáis con vuestros hijos. Entiendo lo que dices de los niños, entonces que cada cual haga lo que crea conveniente y necesario.”

35º día de confinamiento

Me ha dicho el vecino del 8º I que ha visto un osito de peluche colgado en un edificio de la calle de detrás del nuestro y que como sus respectivos hijos son amigos, le ha llamado y se ha enterado de que su hijo mayor fantasea con volar y que teme que intente tirarse por el balcón. Le da miedo salir porque en su edificio nadie ha puesto ositos de peluche en las ventanas. Hemos planeado que esta noche traiga a su hijo con un pijama y algo de comida cuando nadie les vea y que pase una temporada con nosotros para que jueguen nuestros hijos en casa y salgamos de vez en cuando a la calle.

38º día de confinamiento

Hoy el ministro de sanidad ha dicho que l@s niñ@s deberán estar al menos 2 semanas más confinados ya que tras la salida de miles de trabajadores no esenciales a su trabajo ha habido un repunte de infecciones. La medida ha caído como un jarro de agua fría para miles de asociaciones y personas que han estado todo este tiempo luchando para que l@s niñ@s puedan salir a la calle.

43º día de confinamiento

Hoy he recibido un mensaje cifrado a través de Telegram de un policía que no se ha querido identificar y me da las gracias porque está saliendo con su niño porque en su calle todo el mundo tiene puesto un oso de peluche en las ventanas. Él no lo pone porque porque lo tiene prohibido por sus superiores pero le ha hecho saber a todos sus vecinos que él no va a denunciar y que apoya totalmente cómo estamos haciendo las cosas y que ya le gustaría a él que está idea hubiera salido de la Policía

44º día de confinamiento

El panorama nacional es cada vez más desolador. Los maltratos infantiles se han cuadruplicado con respecto a antes del financiamiento y la violencia doméstica está empezando ya a mostrar las víctimas que habían estado ocultas durante mucho tiempo.

45º día de confinamiento

A veces me siento fatal porque soy un privilegiado, ya que mis hijos salen a la calle gracias a la solidaridad de mis vecin@s, pero no puedo dejar de pensar en todos aquellos que viven en casas sin patio ni terraza, niñ@s que viven con un padre y madre que están peleándose continuamente, niños atiborrados de televisión y juegos en el móvil o tableta, …

Cada día, cuando mis hijos duermen, me pregunto cómo van a despertar al día siguiente, si dejará alguna secuela en ellos y en los millones de niños que han estado y siguen estando confinados.

Dentro de 20 años cuando nos pregunten por qué permitimos esta situación ¿que les vamos a responder?

Cuando nos reprochen si no era suficiente con que nos hubiéramos cargado el aire, el agua y la tierra y con ellos su futuro como para encima de todo tenerlos confinados durante más de 40 días a sabiendas de los perjuicios para su salud que esto les iba a provocar, ¿les diremos que tuvimos miedo o les diremos que fue por su bien?

Espero que dentro de 20 años, cuando nos juzguen por lo que les hemos hecho, descubran que hubo muchos adultos que intentaron parar esta locura y que protestamos hasta donde las fuerzas nos dejaron. Confío en que el sistema no destruya lo que hemos hecho, pues si no, nuestros hijos van a tener muy difícil sentirse cómodos siendo seres humanos.

Acción noviolenta ¿Falta mucho para que cambien la Ley?

El jueves 9 de abril de 2020, a las 10:00 de la mañana, comienza una campaña noviolenta en tweeter para pedir al gobierno de España que permita salir a los niños a la calle durante el confinamiento. La campaña se basa en el cuento “falta mucho para que cambien la Ley” y en la petición y carta abierta de Heike Freire.

La táctica que emplearemos será la de hacer tendencia el hashtag #CoronaInfancias.

Estos son los pasos para participar en esta campaña

Recomendaciones y advertencias

1) No pedimos ni incitamos a incumplir la ley, sino a cambiarla.

2) No pedimos que ninguna persona que ahora mismo puede salir a la calle deje de hacerlo.

3) No responderemos a ningún tuit ofensivo.

4) Mantendremos una comunicación respetuosa.

Ejemplos de tuits

Sra. Alcaldesa de Santomera, ¿Falta mucho para que cambien la Ley para que l@s niñ@s puedan salir de casa?

#CoronaInfancias

La vida es pesadilla: 7 millones de segismundos en España

Ay mísero de mí, y ay infelice.
Apurar, jueces, pretendo
ya que me encerráis así,
qué delito cometí
contra vosotros saliendo.
Aunque si salí ya entiendo
qué delito he cometido,
bastante causa ha tenido
vuestra justicia y rigor,
pues el delito mayor
del niño es haber salido.

Solo quisiera saber
para entender este infierno,
dejando aparte, gobierno,
el delito de salir,
en qué más os pude herir
para castigarme más.
¿No salieron los demás?
Pues si los demás salieron,
¿qué privilegios tuvieron
que yo no gocé jamás?

Sale quien fuma, de salas
que con su cigarro ahuma
y apenas se desentuma
mientras tú su humo inhalas,
cuando tóxicas bengalas
enciende con ansiedad
negándose a la obviedad
de que fumar no le calma,
¿y teniendo yo más alma
tengo menos libertad?

Sale el perro y con sus cacas
que dibujan manchas bellas
apenas pisas sobre ellas
se te clavan como estacas
y pues, gobierno, atacas
mi humana necesidad
de corretear a mi edad,
de un monstruo no eres distinto.
¿Y yo con mejor instinto
tengo menos libertad?

Sale el que vende y contagia,
sale el que compra y lo pilla
y aunque lleven mascarilla
nadie aquí se descontagia,
¡parece cosa de magia!
Tamaña arbitrariedad
al tratar la enfermedad
no es ciencia, es desvarío.
¿y yo con más albedrío,
tengo menos libertad?

Sale el rico por su hacienda
y entre flores se desata
y apenas gasta su plata
en paseos por Teletienda
pretendiendo que yo entienda
esta cruel desigualdad
que impone su majestad
a la infancia reprimida
¿y teniendo yo más vida
tengo menos libertad?

Confinado en mi prisión
de paredes, losas y techo
quisiera arrancar del pecho
pedazos del corazón.
¿Qué ley, justicia o razón
propia de un estado inculto
niega a la infancia un indulto
que por decreto oficial
da al rico y al animal,
al que fuma y al adulto?

¿Falta mucho para que cambien la Ley?

(Puedes escuchar el cuento o descargártelo)

Un día apareció en las calles del país un bichito que metía mucho, pero que muuuucho miedo a la gente mayor. Y los que hacían las leyes le declararon la guerra al bichito y obligaron a todo el mundo a quedarse en su casa. Bueno, a todo el mundo, no. Había cosas muy importantes que no se podían hacer desde casa: algunos adultos podían salir a trabajar para que al resto no le faltara comida, y otros podían salir a los hospitales a cuidar a la gente enferma, y otros podían salir a pasear a los perros. Pero las niñas y los niños no podían salir. Nunca.

Al principio fue divertido estar en casa encerrados pero, a las dos semanas, las lágrimas acudieron a los ojos de las niñas y niños y el amor a los corazones de sus mamás y papás.

Esto ha sido, sin duda, un despiste – pensaron las mamás y los papás.

-Quizás los que han hecho esta ley no tienen hijos o, quizás, sus casas son tan grandes que tienen calles, parques y campos de fútbol dentro de ellas, y sus hijos pueden jugar ahí.

Así que las madres y los padres le pidieron a sus criaturas que expresaran cómo se sentían encerradas en casa: pintando, escribiendo, grabando un video o un audio… Y enviaron todos esos mensajes a todos sus contactos, con la esperanza de que, finalmente, llegasen a alguna persona que pudiera hacer un poquitín para que se cambiara la ley.

Pasaron 5 minutos y los niños preguntaron: “¿falta mucho para que cambien la ley?” Y las madres y padres le preguntaron a sus contactos: “¿falta mucho para que cambien la ley?” Y sus contactos le preguntaron a los que podían hacer un poquitín por cambiar la ley: “¿falta mucho para que cambien la ley?”

-Vaya, no sabíamos que las criaturas lo estaban pasando tan mal -contestaron los que podían hacer un poquitín. Supieron que, además, los niños y las niñas estaban agobiados por los deberes del cole. Pero no funcionó.

Nos han comunicado que una ley es algo muy serio, no se puede cambiar así porque sí – contestaron los contactos de las mamás y papás.

Cariño, dicen que es muy difícil cambiar la ley – contestaron las mamás y papás a sus hijas e hijos.

Las lágrimas volvieron a acudir a los ojos de las niñas y niños, pero a los cinco minutos ya estaban enviando más testimonios de su sufrimiento, como aquella niña que había dejado de comer.

-¿Falta mucho para que cambien la ley? – volvieron a preguntar. Y los papás a sus contactos, y éstos a los que podían cambiar las cosas un poquitín, que agobiados por tanta pregunta y conmovidos por los testimonios, se atrevieron a preguntarles a los que podían hacer un poquitín más.

Realmente es triste lo que están viviendo, pero no se pueden cambiar las leyes – respondieron los que podían hacer un poquitín más.

Nos dicen que no. No es posible cambiar la ley – respondieron los que podían hacer un poquitín.

-No parece probable – respondieron los contactos a las mamás

Cariño, dicen que es casi imposible– dijeron los papás con un nudo en la garganta.

A los 5 minutos, niños y niñas volvieron a preguntar: “falta mucho para que cambien la ley?”

Por arte de magia, los mensajes de las criaturas fueron llegando a mucha gente. Y estas personas, que podían hacer un poquitín para cambiar la ley, se los reenviaban a mucha otra gente que podían hacer un poquitín más. Y comenzó un maravilloso río de mensajes: las personas que podían hacer un poquitín más contactaron con quienes podían hacer un poco, y estos reenviaron los mensajes a quienes realmente podían hacer algo y, poco después, los mensajes llegaron a los poquísimos que podían hacer mucho y, finalmente, los mensajes de todas las criaturas llegaron a la persona del gobierno que podía hacerlo todo. Todo, todo. Incluso, cambiar la ley.

-¿Es que nadie puede hacer que esas dulces criaturitas se estén quietecitas y dejen de preguntar cuánto falta para cambiar la ley? – bramó por televisión, muy enfadada, la persona que podía hacerlo todo – estamos muy ocupados guerreando contra el bichito. Que se enteren todos los niños y niñas del mundo: “no se puede cambiar la ley, y es por vuestro bien”.

-El mensaje llegó a todas las niñas y niños del país y, como sabian distinguir, perfectamente, lo que era por su bien y lo que no, comenzaron a dibujar niñas paseando con sus padres, con muchísimo cuidado de no toparse con el bichito, o niños acompañando a sus papás cuando sacaban a sus perros, y personas del vecindario haciendo turnos para salir con las criaturas y no toparse por la calle, … Y así, millones de estos dibujos y mensajes llegaron a la única persona del gobierno que podía cambiar la ley.

Y la cambió.

Y colorín colorado, este cuento ha comenzado.