Acción noviolenta ¿Falta mucho para que cambien la Ley?

El jueves 9 de abril de 2020, a las 10:00 de la mañana, comienza una campaña noviolenta en tweeter para pedir al gobierno de España que permita salir a los niños a la calle durante el confinamiento. La campaña se basa en el cuento “falta mucho para que cambien la Ley” y en la petición y carta abierta de Heike Freire.

La táctica que emplearemos será la de hacer tendencia el hashtag #CoronaInfancias.

Estos son los pasos para participar en esta campaña

Recomendaciones y advertencias

1) No pedimos ni incitamos a incumplir la ley, sino a cambiarla.

2) No pedimos que ninguna persona que ahora mismo puede salir a la calle deje de hacerlo.

3) No responderemos a ningún tuit ofensivo.

4) Mantendremos una comunicación respetuosa.

Ejemplos de tuits

Sra. Alcaldesa de Santomera, ¿Falta mucho para que cambien la Ley para que l@s niñ@s puedan salir de casa?

#CoronaInfancias

La vida es pesadilla: 7 millones de segismundos en España

Ay mísero de mí, y ay infelice.
Apurar, jueces, pretendo
ya que me encerráis así,
qué delito cometí
contra vosotros saliendo.
Aunque si salí ya entiendo
qué delito he cometido,
bastante causa ha tenido
vuestra justicia y rigor,
pues el delito mayor
del niño es haber salido.

Solo quisiera saber
para entender este infierno,
dejando aparte, gobierno,
el delito de salir,
en qué más os pude herir
para castigarme más.
¿No salieron los demás?
Pues si los demás salieron,
¿qué privilegios tuvieron
que yo no gocé jamás?

Sale quien fuma, de salas
que con su cigarro ahuma
y apenas se desentuma
mientras tú su humo inhalas,
cuando tóxicas bengalas
enciende con ansiedad
negándose a la obviedad
de que fumar no le calma,
¿y teniendo yo más alma
tengo menos libertad?

Sale el perro y con sus cacas
que dibujan manchas bellas
apenas pisas sobre ellas
se te clavan como estacas
y pues, gobierno, atacas
mi humana necesidad
de corretear a mi edad,
de un monstruo no eres distinto.
¿Y yo con mejor instinto
tengo menos libertad?

Sale el que vende y contagia,
sale el que compra y lo pilla
y aunque lleven mascarilla
nadie aquí se descontagia,
¡parece cosa de magia!
Tamaña arbitrariedad
al tratar la enfermedad
no es ciencia, es desvarío.
¿y yo con más albedrío,
tengo menos libertad?

Sale el rico por su hacienda
y entre flores se desata
y apenas gasta su plata
en paseos por Teletienda
pretendiendo que yo entienda
esta cruel desigualdad
que impone su majestad
a la infancia reprimida
¿y teniendo yo más vida
tengo menos libertad?

Confinado en mi prisión
de paredes, losas y techo
quisiera arrancar del pecho
pedazos del corazón.
¿Qué ley, justicia o razón
propia de un estado inculto
niega a la infancia un indulto
que por decreto oficial
da al rico y al animal,
al que fuma y al adulto?

¿Falta mucho para que cambien la Ley?

(Puedes escuchar el cuento o descargártelo)

Un día apareció en las calles del país un bichito que metía mucho, pero que muuuucho miedo a la gente mayor. Y los que hacían las leyes le declararon la guerra al bichito y obligaron a todo el mundo a quedarse en su casa. Bueno, a todo el mundo, no. Había cosas muy importantes que no se podían hacer desde casa: algunos adultos podían salir a trabajar para que al resto no le faltara comida, y otros podían salir a los hospitales a cuidar a la gente enferma, y otros podían salir a pasear a los perros. Pero las niñas y los niños no podían salir. Nunca.

Al principio fue divertido estar en casa encerrados pero, a las dos semanas, las lágrimas acudieron a los ojos de las niñas y niños y el amor a los corazones de sus mamás y papás.

Esto ha sido, sin duda, un despiste – pensaron las mamás y los papás.

-Quizás los que han hecho esta ley no tienen hijos o, quizás, sus casas son tan grandes que tienen calles, parques y campos de fútbol dentro de ellas, y sus hijos pueden jugar ahí.

Así que las madres y los padres le pidieron a sus criaturas que expresaran cómo se sentían encerradas en casa: pintando, escribiendo, grabando un video o un audio… Y enviaron todos esos mensajes a todos sus contactos, con la esperanza de que, finalmente, llegasen a alguna persona que pudiera hacer un poquitín para que se cambiara la ley.

Pasaron 5 minutos y los niños preguntaron: “¿falta mucho para que cambien la ley?” Y las madres y padres le preguntaron a sus contactos: “¿falta mucho para que cambien la ley?” Y sus contactos le preguntaron a los que podían hacer un poquitín por cambiar la ley: “¿falta mucho para que cambien la ley?”

-Vaya, no sabíamos que las criaturas lo estaban pasando tan mal -contestaron los que podían hacer un poquitín. Supieron que, además, los niños y las niñas estaban agobiados por los deberes del cole. Pero no funcionó.

Nos han comunicado que una ley es algo muy serio, no se puede cambiar así porque sí – contestaron los contactos de las mamás y papás.

Cariño, dicen que es muy difícil cambiar la ley – contestaron las mamás y papás a sus hijas e hijos.

Las lágrimas volvieron a acudir a los ojos de las niñas y niños, pero a los cinco minutos ya estaban enviando más testimonios de su sufrimiento, como aquella niña que había dejado de comer.

-¿Falta mucho para que cambien la ley? – volvieron a preguntar. Y los papás a sus contactos, y éstos a los que podían cambiar las cosas un poquitín, que agobiados por tanta pregunta y conmovidos por los testimonios, se atrevieron a preguntarles a los que podían hacer un poquitín más.

Realmente es triste lo que están viviendo, pero no se pueden cambiar las leyes – respondieron los que podían hacer un poquitín más.

Nos dicen que no. No es posible cambiar la ley – respondieron los que podían hacer un poquitín.

-No parece probable – respondieron los contactos a las mamás

Cariño, dicen que es casi imposible– dijeron los papás con un nudo en la garganta.

A los 5 minutos, niños y niñas volvieron a preguntar: “falta mucho para que cambien la ley?”

Por arte de magia, los mensajes de las criaturas fueron llegando a mucha gente. Y estas personas, que podían hacer un poquitín para cambiar la ley, se los reenviaban a mucha otra gente que podían hacer un poquitín más. Y comenzó un maravilloso río de mensajes: las personas que podían hacer un poquitín más contactaron con quienes podían hacer un poco, y estos reenviaron los mensajes a quienes realmente podían hacer algo y, poco después, los mensajes llegaron a los poquísimos que podían hacer mucho y, finalmente, los mensajes de todas las criaturas llegaron a la persona del gobierno que podía hacerlo todo. Todo, todo. Incluso, cambiar la ley.

-¿Es que nadie puede hacer que esas dulces criaturitas se estén quietecitas y dejen de preguntar cuánto falta para cambiar la ley? – bramó por televisión, muy enfadada, la persona que podía hacerlo todo – estamos muy ocupados guerreando contra el bichito. Que se enteren todos los niños y niñas del mundo: “no se puede cambiar la ley, y es por vuestro bien”.

-El mensaje llegó a todas las niñas y niños del país y, como sabian distinguir, perfectamente, lo que era por su bien y lo que no, comenzaron a dibujar niñas paseando con sus padres, con muchísimo cuidado de no toparse con el bichito, o niños acompañando a sus papás cuando sacaban a sus perros, y personas del vecindario haciendo turnos para salir con las criaturas y no toparse por la calle, … Y así, millones de estos dibujos y mensajes llegaron a la única persona del gobierno que podía cambiar la ley.

Y la cambió.

Y colorín colorado, este cuento ha comenzado.

Stop quemas murcia en los colegios

Estimado director:

Ojeando sus atribuciones según la LOMCE, leo en el artículo 132:

Competencias del director:

apartado d):

Garantizar el cumplimiento de las leyes y demás disposiciones vigentes.

Me gustaría preguntarle si no será también responsabilidad suya hacer cumplir la Resolución conjunta entre las direcciones generales de: “Medio Ambiente y Mar Menor”, “Salud Pública y Adicciones”, “Agricultura, Ganadería, Pesca y Acuicultura”, y “Medio Natural”, en relación a prácticas de quemas en el sector agrícola, publicada en el Boletín Oficial de la Región de Murcia nº 66 de 21 de marzo de 2019, que prohíbe las quemas agrícolas en cualquier época del año y circunstancia, salvo el riesgo de plagas, cuyo supuesto debe ser confirmado por Sanidad Vegetal. En esta resolución se hace una mención específica a los colegios:

“No se podrán realizar quemas a menos de 1.500 metros de colegios, guarderías o demás centros de enseñanza o educativos, centros sanitarios, lugares en donde se practiquen actividades deportivas al aire libre, o centros y residencias de personas mayores”

Entiendo que ya tiene usted “demasiadas” leyes que cumplir en su centro, pero también entiendo que el problema de las quemas es grave por el perjuicio que provoca a los niños y niñas en los colegios, así que me gustaría pedirle su colaboración para que, como representante de la administración pública, dirija sus esfuerzos a prevenir y a denunciar las quemas de rastrojos en el entorno cercano a nuestro colegio.

En concreto, me gustaría compartir con usted el protocolo que ha desarrollado #StopQuemasMurcia y que me gustaría que lo difundiera a todos los miembros de la comunidad educativa.

1) Todas las personas que acuden por las mañanas al centro desde sus casas: maestras y maestros, madres y padres, alumnas y alumnos y resto del personal, ponen su atención en el paisaje durante su trayecto al colegio para detectar columnas de humo o fuegos.
2) En caso de detectar una quema, anotan la posición exacta y la hora de la misma.
3) De forma opcional, pueden hablar con la persona responsable de la quema para informarle de que es ilegal y de que es obligación de los ciudadanos y de los responsables de las instituciones educativas llamar al 112 para denunciar la quema.
4) Al llegar al colegio, se le comunica al director la quema y su localización exacta para que llame personalmente al 112 y en caso de que no esté el director, esa misma persona puede realizar la llamada.

Con este sencillo protocolo, gracias a las miles de personas que transitan cada día todos los caminos y carreteras de Murcia, será muy sencillo acabar con esta práctica.

Sin más, se despide atentamente un padre preocupado.