¿Es necesario obedecer tanto?

Rosa Parks

Mientras que no hay un fundamento ético para la obediencia al Derecho, sí hay un fundamento ético para su desobediencia.

Felipe González Vicén, 1979

La desobediencia civil es un tema candente en las sociedades democráticas donde la opinión se encuentra manipulada por los medios de comunicación, las propuestas políticas son monopolizadas por los partidos políticos y las normas aprobadas por mayoría no siempre son justas.

En el ámbito del Derecho hay partidarios que la consideran una de las pocas formas que tienen las minorías de expresar pacíficamente sus desacuerdos con la opinión de la mayoría y la elevan a la categoría de indicador de la madurez de una democracia.

También hay detractores que consideran que el Estado proporciona todos los cauces necesarios para la participación política y que cualquier disidencia debe ser castigada.

Entre l@s defensor@s tenemos, históricamente a Étienne de La Boétie, Henry David Thoreau, las sufragistas, Gandhi, Rosa Parks y Martin Luter King Jr, Habermas, etc.

Ahora, medita un poco sobre tus gobernantes. ¿Cuál es su postura ante la desobediencia civil? ¿Qué talla tienen como líderes? ¿Cuáles son sus valores? ¿Qué talla tienen a nivel espiritual? ¿A quiénes obedecen?

Compáralos con los defensores de la desobediencia civil.

Y ahora decide, ¿a quién vas a obedecer?

P.D. Lee este ensayo para una revisión en profundidad.

Diario del Gran Confinamiento de l@s niñ@s

Segismundo - La vida es sueño

10º día de confinamiento

Estoy preocupado por mis hij@s. Sara, de 3 años que aún está haciendo el duelo por el destete y Martín de 6, echando mucho de menos el cole. Se me agotan las ideas para mantenerles entretenid@s. Les he vuelto a contar el cuento de Falta mucho para que cambien la Ley.

[…]

30º día de confinamiento

La situación en casa es insostenible. Sara ha vuelto a engancharse a la teta de su madre después un difícil periodo de destete. Martín se hace pipí en la cama por las noches y se pasea por la casa en calzoncillos recitando versos de La Vida es Pesadilla.

Cuando hemos acabado los aplausos de las 8 en el balcón, desesperado, he gritado con todas mis fuerzas hacia la plazoleta común a nuestros edificios: “¿a alguien le molesta que mis hijos salgan 15 minutos a la calle?

Un par de vecinos me ha contestado directamente que no, pero la mayoría se ha metido en sus hogares sin contestar. Nos hemos animado y ha salido Sara con su madre en carricoche durante 15 minutos y luego he salido yo con Martín a tirar la basura. Justo cuando estábamos a punto de llegar a casa, nos ha parado una pareja de guardias civiles y nos ha pedido explicaciones. Había varios vecinos mirándonos disimuladamente desde sus balcones. Les he dicho que mi hijo necesitaba esa salida de 20 minutos y que volvía relajado y esperábamos que esta noche no se hiciera pipí en la cama y que si me iban a multar, que preparara dos multas, porque mañana iba a bajar otra vez. Lo han entendido y se han ido.

34º día de confinamiento

Les he pedido a mis vecinos que coloquen un juguete o un peluche en sus balcones cuando l@s niñ@s puedan salir a la calle, de este modo evitaremos posibles denuncias como que le pusieron ayer a la vecina del 5º B. De las 5 a las 6 de la tarde es cuando más peluches aparecen en los balcones de la plaza pero hay muchos huecos. Hoy he llamado a la vecina del 3º E con quien tengo cierta confianza y que no pone peluche y le he planteado por qué en otros países sí salen l@s niños y en España no, o por qué los adultos pueden salir a pasear a sus perros, y tras un intercambio de razonamientos a favor y en contra, me ha reconocido que los niños necesitan salir pero cuando estimen las autoridades que no hay peligro de contagio. Después ha entrado en razones más personales y me ha explicado que está cuidando de su madre, de 80 años y que si la gente comienza a salir y a hacer vida normal, todo puede complicarse el doble. Le he preguntado que qué daño le hacemos a su madre cuando salgo con Martín 15 minutos hasta el final de la calle, sin relacionarnos con nadie y me ha contestado que el problema es que salga todo el mundo a la vez y de forma desordenada sin cuidado y sin la distancia de seguridad. Entonces le he preguntado si era muy doloroso para ella verme salir con Martín, porque por su salud necesitaba hacerlo, y que si fuera una cuestión de salud, me aguantaría, pero que para mí es más un empecinamiento político. Ha terminado diciéndome: “Vale a mi no me importa que salgáis con vuestros hijos. Entiendo lo que dices de los niños, entonces que cada cual haga lo que crea conveniente y necesario.”

35º día de confinamiento

Me ha dicho el vecino del 8º I que ha visto un osito de peluche colgado en un edificio de la calle de detrás del nuestro y que como sus respectivos hijos son amigos, le ha llamado y se ha enterado de que su hijo mayor fantasea con volar y que teme que intente tirarse por el balcón. Le da miedo salir porque en su edificio nadie ha puesto ositos de peluche en las ventanas. Hemos planeado que esta noche traiga a su hijo con un pijama y algo de comida cuando nadie les vea y que pase una temporada con nosotros para que jueguen nuestros hijos en casa y salgamos de vez en cuando a la calle.

38º día de confinamiento

Hoy el ministro de sanidad ha dicho que l@s niñ@s deberán estar al menos 2 semanas más confinados ya que tras la salida de miles de trabajadores no esenciales a su trabajo ha habido un repunte de infecciones. La medida ha caído como un jarro de agua fría para miles de asociaciones y personas que han estado todo este tiempo luchando para que l@s niñ@s puedan salir a la calle.

43º día de confinamiento

Hoy he recibido un mensaje cifrado a través de Telegram de un policía que no se ha querido identificar y me da las gracias porque está saliendo con su niño porque en su calle todo el mundo tiene puesto un oso de peluche en las ventanas. Él no lo pone porque porque lo tiene prohibido por sus superiores pero le ha hecho saber a todos sus vecinos que él no va a denunciar y que apoya totalmente cómo estamos haciendo las cosas y que ya le gustaría a él que está idea hubiera salido de la Policía

44º día de confinamiento

El panorama nacional es cada vez más desolador. Los maltratos infantiles se han cuadruplicado con respecto a antes del financiamiento y la violencia doméstica está empezando ya a mostrar las víctimas que habían estado ocultas durante mucho tiempo.

45º día de confinamiento

A veces me siento fatal porque soy un privilegiado, ya que mis hijos salen a la calle gracias a la solidaridad de mis vecin@s, pero no puedo dejar de pensar en todos aquellos que viven en casas sin patio ni terraza, niñ@s que viven con un padre y madre que están peleándose continuamente, niños atiborrados de televisión y juegos en el móvil o tableta, …

Cada día, cuando mis hijos duermen, me pregunto cómo van a despertar al día siguiente, si dejará alguna secuela en ellos y en los millones de niños que han estado y siguen estando confinados.

Dentro de 20 años cuando nos pregunten por qué permitimos esta situación ¿que les vamos a responder?

Cuando nos reprochen si no era suficiente con que nos hubiéramos cargado el aire, el agua y la tierra y con ellos su futuro como para encima de todo tenerlos confinados durante más de 40 días a sabiendas de los perjuicios para su salud que esto les iba a provocar, ¿les diremos que tuvimos miedo o les diremos que fue por su bien?

Espero que dentro de 20 años, cuando nos juzguen por lo que les hemos hecho, descubran que hubo muchos adultos que intentaron parar esta locura y que protestamos hasta donde las fuerzas nos dejaron. Confío en que el sistema no destruya lo que hemos hecho, pues si no, nuestros hijos van a tener muy difícil sentirse cómodos siendo seres humanos.

¿Falta mucho para que cambien la Ley?

(Puedes escuchar el cuento o descargártelo)

Un día apareció en las calles del país un bichito que metía mucho, pero que muuuucho miedo a la gente mayor. Y los que hacían las leyes le declararon la guerra al bichito y obligaron a todo el mundo a quedarse en su casa. Bueno, a todo el mundo, no. Había cosas muy importantes que no se podían hacer desde casa: algunos adultos podían salir a trabajar para que al resto no le faltara comida, y otros podían salir a los hospitales a cuidar a la gente enferma, y otros podían salir a pasear a los perros. Pero las niñas y los niños no podían salir. Nunca.

Al principio fue divertido estar en casa encerrados pero, a las dos semanas, las lágrimas acudieron a los ojos de las niñas y niños y el amor a los corazones de sus mamás y papás.

Esto ha sido, sin duda, un despiste – pensaron las mamás y los papás.

-Quizás los que han hecho esta ley no tienen hijos o, quizás, sus casas son tan grandes que tienen calles, parques y campos de fútbol dentro de ellas, y sus hijos pueden jugar ahí.

Así que las madres y los padres le pidieron a sus criaturas que expresaran cómo se sentían encerradas en casa: pintando, escribiendo, grabando un video o un audio… Y enviaron todos esos mensajes a todos sus contactos, con la esperanza de que, finalmente, llegasen a alguna persona que pudiera hacer un poquitín para que se cambiara la ley.

Pasaron 5 minutos y los niños preguntaron: “¿falta mucho para que cambien la ley?” Y las madres y padres le preguntaron a sus contactos: “¿falta mucho para que cambien la ley?” Y sus contactos le preguntaron a los que podían hacer un poquitín por cambiar la ley: “¿falta mucho para que cambien la ley?”

-Vaya, no sabíamos que las criaturas lo estaban pasando tan mal -contestaron los que podían hacer un poquitín. Supieron que, además, los niños y las niñas estaban agobiados por los deberes del cole. Pero no funcionó.

Nos han comunicado que una ley es algo muy serio, no se puede cambiar así porque sí – contestaron los contactos de las mamás y papás.

Cariño, dicen que es muy difícil cambiar la ley – contestaron las mamás y papás a sus hijas e hijos.

Las lágrimas volvieron a acudir a los ojos de las niñas y niños, pero a los cinco minutos ya estaban enviando más testimonios de su sufrimiento, como aquella niña que había dejado de comer.

-¿Falta mucho para que cambien la ley? – volvieron a preguntar. Y los papás a sus contactos, y éstos a los que podían cambiar las cosas un poquitín, que agobiados por tanta pregunta y conmovidos por los testimonios, se atrevieron a preguntarles a los que podían hacer un poquitín más.

Realmente es triste lo que están viviendo, pero no se pueden cambiar las leyes – respondieron los que podían hacer un poquitín más.

Nos dicen que no. No es posible cambiar la ley – respondieron los que podían hacer un poquitín.

-No parece probable – respondieron los contactos a las mamás

Cariño, dicen que es casi imposible– dijeron los papás con un nudo en la garganta.

A los 5 minutos, niños y niñas volvieron a preguntar: “falta mucho para que cambien la ley?”

Por arte de magia, los mensajes de las criaturas fueron llegando a mucha gente. Y estas personas, que podían hacer un poquitín para cambiar la ley, se los reenviaban a mucha otra gente que podían hacer un poquitín más. Y comenzó un maravilloso río de mensajes: las personas que podían hacer un poquitín más contactaron con quienes podían hacer un poco, y estos reenviaron los mensajes a quienes realmente podían hacer algo y, poco después, los mensajes llegaron a los poquísimos que podían hacer mucho y, finalmente, los mensajes de todas las criaturas llegaron a la persona del gobierno que podía hacerlo todo. Todo, todo. Incluso, cambiar la ley.

-¿Es que nadie puede hacer que esas dulces criaturitas se estén quietecitas y dejen de preguntar cuánto falta para cambiar la ley? – bramó por televisión, muy enfadada, la persona que podía hacerlo todo – estamos muy ocupados guerreando contra el bichito. Que se enteren todos los niños y niñas del mundo: “no se puede cambiar la ley, y es por vuestro bien”.

-El mensaje llegó a todas las niñas y niños del país y, como sabian distinguir, perfectamente, lo que era por su bien y lo que no, comenzaron a dibujar niñas paseando con sus padres, con muchísimo cuidado de no toparse con el bichito, o niños acompañando a sus papás cuando sacaban a sus perros, y personas del vecindario haciendo turnos para salir con las criaturas y no toparse por la calle, … Y así, millones de estos dibujos y mensajes llegaron a la única persona del gobierno que podía cambiar la ley.

Y la cambió.

Y colorín colorado, este cuento ha comenzado.

Acciones noviolentas desde casa

En mi anterior artículo, invitaba a la gente a aprender y emocionarse con las historias noviolentas patrimonio de la humanidad y aprovechar el confinamiento para transformar la sociedad hacia la noviolencia.

Hoy, décimo día de confinamiento, he preparado una lista de acciones noviolentas que podemos comenzar a realizar ya mismo desde casa.

  • No cierres los ojos ni los oídos: denuncia la violencia en tu vecindario.

La violencia en el hogar es un problema grave en España, y el confinamiento puede a agravarlo. Pasar 24 horas encerrado en casa con una persona maltratadora puede ser una situación aún más angustiosa que antes. Las madres y padres maltratadoras que ahora pasan 24 horas con sus hijas e hijos pueden perder los nervios con más facilidad. Y sólamente llevamos una semana …

No se trata de espiar a tus vecin@s, pero si pasas 24 horas en casa y tus vecin@s también, hay más probabilidades de que veas u oigas peleas, gritos, golpes, ruído de muebles, portazos, etc.

Denuncia llamando al 016 y lee la guía de actuación para mujeres que estén sufriendo violencia de género en situación de permanencia domiciliaria derivada del estado de alarma por COVID-19. Pero protégete y protege en lo que puedas a las víctimas. Pídele a una persona que viva lejos que llame por ti. Si tienes confianza con otr@s vecin@s, comenta con ell@s la situación de maltrato para implicarles y que rompan el silencio también. Nunca te enfrentes con la persona maltratadora. Haz que alguien mande un mensaje anónimo a algún familiar de la persona maltratadora explicándole la situación.

  • Comprueba regularmente que hay vida en todos los hogares cercanos.

Cada dos horas y media se suicida una persona en España y más de dos millones de ancianas/os viven solas/os (y unos cuatro o cinco mueren solos cada mes). En este estado de confinamiento, estas realidades podrían empeorar.

Si vives en un bloque de pisos, todos los días ponte una mascarilla y grita por el patio de luces: “¿está todo el mundo bien?”. Si vives en una zona residencial, cuando salgas a pasear al perro o a comprar en la tienda de la esquina, mira las casas de tus vecinas y vecinos y comprueba si hay movimiento. Pregunta, al llegar a la tienda, cuánto tiempo hace que nadie ve a fulanita o menganito. Si ya conocías algún caso de persona mayor que vivía sola, o lo acabas de descubrir, intenta atenderla.

  • Juega con tus hij@s a transformar o deshacerse de los juguetes bélicos

Si no lo tienes claro, lee este informe de la Unesco. Transformad vuestro hogar en un espacio donde los conflictos no se resuelven con disparos y tanques. Esconded (o transformad) los juguetes bélicos (pistolas, tanques, juegos de mesa, libros, cuentos, …). Es cierto que los niños y niñas necesitan aprender, expresar y experimentar la fuerza, la defensa, el riesgo, etc. Pero, ¿realmente necesitan hacerlo con juguetes bélicos? Sed creativ@s, luchad con el palo de la escoba contra fantasmas, transformad un castillo en un hospital, …

  • Esconde o deshazte de la cultura bélica: películas, libros, …

Definitivamente ha llegado el momento de reciclar todas las películas VHS y las bélicas que aún tengas en CD y DVD. Deshazte también de películas que tengas guardadas en tu ordenador (que por otra parte, si tienen copyright, a sus autores no les gusta que las veas sin pagarles). Si te apasiona el cine bélico , te recomiendo esta lista de películas antibélicas.

En cuanto a libros, hay miles de idas para reciclarlos, busca por Internet. Si te apasiona la guerra, te recomiendo esta lista de novelas antibélicas. Especialmente, Las aventuras del valeroso soldado Schwejk, inspiradoras de tácticas noviolentas durante la Primavera de Praga.

  • Aprovecha para reducir el maltrato animal

La gente de igualdad animal han preparado una lista de consejos para ayudar a los animales desde casa, desde recomendaciones de películas, peticiones online y cambio de hábitos.

  • Firma peticiones online

Una muy buena opción para hacerte oír que requiere muy poco esfuerzo. No recomiendo ninguna en concreto, pero puedes buscarlas en la plataforma de firmas change.org.

Confinamiento noviolento

En este octavo día de confinamiento decretado por el Gobierno de España, a causa de la pandemia de Covid-19 declarada por la OMS, agradecezco sinceramente la solidaridad, la creatividad y la ternura de aquellas personas que nos han hecho reír o emocionarnos a través de las redes sociales. Puesto que el confinamiento se va a alargar dos semanas más, me gustaría unirme a este canal de creatividad y solidaridad para animar a que durante este confinamiento dediquemos un rato cada día a familiarizarnos con la noviolencia y a comenzar ya mismo a ponerla en práctica.

Tenemos tiempo y estamos confinados junto a las personas que nos aman y a las que amamos, pero también, probablemente, con las personas con las que tenemos conflictos, así que es una oportunidad única para transformar estos conflictos y esta sociedad hacia la noviolencia. Otras personas y pueblos lo han hecho en condiciones más duras y angustiosas, incuso bajo terribles dictaduras. Nosotros no vivimos en una dictadura, pero esta sociedad va necesitando ya el adjetivo “noviolenta” o no será capaz nunca de resolver sus problemas.

Abre tu navegador, busca “noviolencia” (todo junto) y sumérgete en un mundo poco divulgado de experiencias, personas y movimientos noviolentos a lo largo y ancho de la historia de la humanidad. Sorpréndete al descubrir los escritos de Gandhi sobre noviolencia recogidos en más de 50 volúmenes y que ahora están disponibles en Internet y levanta tu ánimo con el famoso discurso de Martin Lúter King “Tengo un sueño” (Versión original completa). Pero no te abrumes, la noviolencia no necesita líderes. Emociónate con los documentales sobre la revolución EDSA en Filipinas (documental en inglés) donde el pueblo ofrece flores a los militares que conducen los tanques; diviértete con las ocurrencias del pueblo Checo en su resistencia civil noviolenta durante la primavera de Praga; mira de otra manera la lucha de las mujeres al conocer que una parte de las sufragistas idearon (y ensayaron en sus propios cuerpos) algunas de las técnicas que más tarde popularizó Gandhi, como las huelgas de hambre; esperánzate con los relatos de dos pueblos guerreros que transformaron sus armas en azadas o escuelas: los maoríes de Nueva Zelanda y los Pastunes de Pakistán; valora especialmente a la juventud al desvelar que detrás del “mili KK” de los insumisos españoles había una ideología pacifista inspirada en Gandhi; sorpréndente al descubrir que incluso contra el nazismo tuvo éxito la noviolencia, leyendo las resistencias en Dinamarca, Francia y Noruega, e incluso dentro de la propia Alemania con las protestas de Rosenstraße; descubre que la India sigue siendo la reserva espiritual de la noviolencia con movimientos como Janadesh o Chipko, … Y si te parece que todo esto es historia, subscríbete a Nonviolence news y recibirás cada sábado un email con unas 50 experiencias noviolentas de plena actualidad.

De esta manera, quizás te sientas un poco más orgulloso u orgullosa de ser parte de la humanidad al comprender que la noviolencia es una capacidad sublime que poseemos todas las personas, como la empatía, el amor y la ternura, y que basta con desenpolvarlas un poco para ponerlas en práctica.

Una vez hayas descubierto este tesoro, crea un grupo con las personas que sepas que te pueden ayudar a poner en práctica la noviolencia en tu vida. Piensa en aquellas personas que te inspiran y a las que inspiras, las personas cercanas a las que no te cuesta ningún trabajo llamar o quedar (una vez que acabe el confinamiento). Id diseñando tácticas noviolentas para resolver de forma conjunta problemas cada vez más complejos. Unamos, antes de que acabe el confinamiento, estos grupos y tejamos, entre todos y todas, una red de personas y grupos noviolentos que se comuniquen fácilmente y resolvamos de forma noviolenta la próxima gran crisis que se nos aproxime.

Día internacional de la noviolencia, 2018

Cada 2 de ocubre, fecha de nacimiento de Gandhi, uno de los mayores líderes espirituales del siglo XX, se celebra el día internacional  de la noviolencia, una buena oportunidad para plantearnos qué lugar ocupa la noviolencia en nuestros grupos.

Si formamos parte de un grupo que busca algún tipo de cambio social, probablemente hayamos realizado protestas pacíficas, manifestaciones, huelgas, presentación de alegaciones, boicoteos, sentadas, bloqueos, ocupaciones de bancos o de edificios públicos, peticiones de firmas, mítines, cartas abiertas, etc. de carácter pacífico. Incluso puede que hayamos ido un poco más lejos y hayamos experimentado algunos de los 198 métodos de acción noviolenta recopilados por Gene Sharp y hayamos realizado campañas de no cooperación y desobediencia civil. Este tipo de acciones constituyen la vertiente pragmática de la noviolencia.

Pero sólo tácticas y estrategias eficaces de lucha no nos van a convertir en un grupo noviolento. La noviolencia tiene otra vertiente, inseparable, la filosófica. Sin una visión de grupo que incluya la vertiente filosófica de la noviolencia, nuestras acciones serán más o menos eficaces, pero no producirán un cambio real en la sociedad.

Incluir la vertiente filosófica en nuestro grupo significa incluir el concepto hinduista de ahimsa, que se puede definir como la ausencia absoluta de intención de dañar. Lo que hizo de Gandhi uno de los personajes más influyentes del siglo XX no fue la invención de tácticas y estrategias noviolentas ya que muchas de ellas las aprendió estudiando los movimientos antiesclavistas y sufragistas de los siglos XVIII y XIX, sino la integración del concepto hinduista de ahimsa en sus campañas noviolentas (satyagraha).

Si en la visión, misión y acciones diarias de nuestros grupos no está incluido el principio de no dañar de forma absoluta, entonces nuestra organización no se diferencia sustancialmente de una organización criminal o militar. Cualquier organización violenta puede hacer manifestaciones, huelgas, boicoteos o mítines noviolentos si les parece la forma más eficaz de conseguir sus fines. También organizaciones pacíficas pueden utilizar, y de hecho lo hacen, la violencia para transformar la sociedad hacia sus valores y sentirse legitimadas para ello.

Sin embargo, ¿es realista declarar en la visión de nuestra organización el principio de no dañar de forma absoluta? Conducir un coche contamina, comprar un móvil contribuye a la expoliación de países empobrecidos, comer mata a seres vivos, muchos pensamientos son dañinos, … ¿Es posible hacer “algo” sin provocar algún tipo de daño? Evidentemente no. Somos seres humanos, seres vivos que provocamos algún tipo de daño con nuestra mera existencia en este planeta.

Para ilustrar este complicado dilema que estoy planteando me basaré en un ejemplo de acción noviolenta donde una organización pacifista decide organizar una marcha multitudinaria hacia una planta de energía nuclear para exigir su cierre.

Para que esta campaña de protesta fuera noviolenta, al convocar la marcha no se repartirían folletos impresos en papel por no dañar a los árboles, pero tampoco se difundiría por las redes sociales puesto que los móviles contienen el mineral coltán que provoca guerras en países donde se extrae y los ordenadores de las empresas proveedoras de Internet son tan enormes que contribuyen de manera sustancial a las emisiones de CO2. Para la alimentación de la gente, no se compraría la comida en supermercados porque son responsables de la pérdida de negocios locales, controlan los precios en origen y son cómplices de las políticas de las grandes multinacionales. No se bebería agua embotellada por el problema medioambiental de los plásticos desechados ni refrescos por su alto contenido en azúcar. Durante la marcha, no se gritaría ni se saldría la gente del camino marcado, para respetar la naturaleza, los pájaros, las plantas, etc. Una vez en las inmediaciones de la central nuclear, no se buscaría el enfrentamiento con la policía, ni con las y los jefes y trabajadores y ni siquiera se les increparía. Se respetarían todos los muebles e inmuebles, los jardines y parques, los automóviles, etc. Si las autoridades pidieran que se disolviera la marcha, se opondría cierta resistencia, pero para evitar daños, la marcha se disolvería tranquilamente.

Con todos estos condicionantes mucha gente comenzará a dudar de la eficacia de las acciones noviolentas. Algunas personas objetarán contra la decisión de no usar papel aduciendo que es una materia prima renovable. Otras quizás arguyan que por qué no comprar en supermercados si, de todas formas, toda la gente que participa compraría en supermercados su comida ese día. Habrá también quien decida unilateralmente que si la policía le golpea tiene todo el derecho del mundo a devolver el golpe. Y así, de forma contradictoria, todas las personas nos autoadjudicamos la potestad de provocar daños a otras personas o al medio ambiente simplemente porque estamos realizando una acción que evitará “daños mayores”. Todas estas justificaciones, que se podrían sintetizar en el viejo dicho “el fin justifica los medios” son contrarias a la noviolencia que se podría sintetizar en el más moderno dicho “los medios son los fines”.

Podemos tratar de resolver este dilema aferrándonos aún más a la noviolencia, no tanto como sea posible, sino tanto como sea imaginable. Porque lo posible está limitado por los condicionamientos cotidianos y no puede escapar, pero lo imaginable no tiene límites. Para que esta acción fuera absolutamente noviolenta, deberíamos imaginar a decenas de pequeños grupos de personas comprometidas con la noviolencia organizando asambleas facilitadas en cientos de pueblos, debatiendo de forma noviolenta, es decir, utilizando la comunicación noviolenta y la gestión emocional;  tomando decisiones por consenso; comunicándose de pueblo en pueblo a través de delegadas; consumiendo los productos que producen sus tierras comprados en moneda social en cooperativas de productoras y consumidoras locales; siguiendo una alimentación vegana; desplazándose a pie o en bicicletas recicladas; cuidando todos los detalles de la marcha para que nadie pase hambre ni frío ni enferme; apelando a la solidaridad de las vecinas y vecinos de los lugares por los que pasen para que les provean de agua y alimentos; caminando en fila, en silencio o meditando u orando, salvo quizás las niñas y niños, observando la naturaleza y maravillándose de su belleza; llegando a las inmediaciones de la central nuclear tranquilamente y sentándose a una distancia desde la que puedan ser vistos pero que no representen una amenaza para la seguridad de las instalaciones; cantando y bailando para expresar la alegría de formar parte de esta protesta; invitando a las y los trabajadores de la planta nuclear a unirse a su alegría; montando puestos de información sobre las desventajas de la energía nuclear y proponiendo alternativas no dañinas; enviando manifiestos a las autoridades, a la policía, a los y las empresarias explicando claramente el carácter noviolento de la protesta y la determinación de no abandonarla hasta que se cierre la planta; invitando a los medios de comunicación a que apoyen la protesta imponiéndoles condiciones para que no la desvirtúen; generando lazos de unión entre la gente de la protesta, la gente que no protesta y el resto de pueblos del mundo;repartiendo abrazos y flores a la policía cuando intentara desalojar el campamento, …  Y si, finalmente, las autoridades decidieran disolver la protesta violentamente, autodisolverse para volver al día siguiente con más gente.

Quizás no seamos capaces aún de realizar protestas de este tipo en nuestros grupos a pesar de que tenemos ejemplos de pueblos que lo han hecho, pero lo que está claro es que ha llegado el momento en que podemos imaginarlas.

 

 

El tercer bando en la Guerra Civil Española

El 17 de julio de 1936 se produjo un hecho en España al que algunas personas llamaron Alzamiento Nacional y otras Golpe de Estado. El Ejército de la República Española se dividió en dos: nacionales (rebeldes) y republicanos (leales). Fue el inicio de la Guerra Civil Española y nos han contado y cantado que España se dividió en dos bandos.

En agosto de 2018 más de 600 destacados oficiales retirados del Ejército firman un manifiesto en el que defienden la figura militar del general Franco. Pocos días después un miembro del Colectivo de Militares Demócratas Españoles lanza una carta de respuesta donde se enfrenta a los militares que firmaron el manifiesto y les acusa de enaltecimiento del terrorismo. Parece que de nuevo la guerra está servida y se vuelven a vislumbrar dos bandos en el ejército. ¿Será esto el inicio de algo histórico?

Espero que sí. Espero que sirva para impulsar un tercer bando civil que se enfrente de forma noviolenta a los sempiternos dos bandos militares.

Este tercer bando ya existía en 1936, pues desde finales del siglo XIX había una gran oposición a la aventura imperialista en Marruecos desde organizaciones cristianas, obreras y anarquistas. El éxito más rotundo fue la firma de un manifiesto de no participación en la Primera Guerra Mundial firmado por un millón de trabajores/as que influyó en la decisión de España de no participar en esa guerra. En 1936 se creó la Liga Hispánica contra la Guerra, sección española de la Internacional de Resistentes contra la Guerra (WRI) fundada en Holanda en 1921 con el siguiente lema:

“La guerra es un crimen contra la humanidad. Por ello me comprometo a no apoyar ningún tipo de guerra, y a luchar por la eliminación de todas sus causas.”

Sus fundadores conocían perfectamente el concepto de resistencia noviolenta y el trabajo de Gandhi en Sudáfrica. Gandhi, a su vez, se inspiró profundamente en los movimientos feministas del siglo XIX en torno a la reivindicación del voto de la mujer: sufragistas y sufraguettes, que a su vez se habían inspirado en los métodos de resistencia noviolenta que habían aprendido en el movimiento anti-esclavista. Fruto de todas estas experiencias, la noviolencia cuenta con un amplio abanico de tácticas y estrategias de resistencia: creación de alianzas, ligas y partidos nacionales e internacionales, desobediencia civil, campañas de boycot a los impuestos, manifestaciones, huelgas de hambre, entrenamiento en el arte marcial jiu-jitsu, campañas de vigilancia, mítines, reuniones en plazas, recogidas de firmas, cartas abiertas a gobernantes, marchas, acción directa, etc.

Pero los movimientos antimilitaristas no sirven de mucho cuando la guerra está a punto de comenzar. Haya uno o dos bandos en España, esté el ejército unido o dividido, otro general Franco que renuncie a su promesa y honor puede aparecer en cualquier momento: ya sea para intervenir en Cataluña o por la memoria y honor de Franco o por un posible ataque de Marruecos o por el terrorismo, …; tanto si se le deja actuar como si aparece un general que se le oponga, todas y todos saldremos perdiendo.

Por eso es urgente comenzar a pensar en la noviolencia en España para crear un tercer bando que se oponga a las guerras y a la militarización de la sociedad. Se han dado muchos primeros pasos, pero la idea de la noviolencia no termina de cuajar.  Se tarda años en crear estas organizaciones, pero cada día que pasa es un poco más tarde. Ha llegado el momento de tomárselo en serio y de comenzar a pensar, hablar y actuar de forma noviolenta.

He aquí una breve lista de conceptos y referencias por las que se puede comenzar: